Resumen de Aprender de los megadesastres

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Aprender de los megadesastres resumen
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8

Cualidades

  • Innovador
  • Aplicable

Reseña

Japón parece una nación disciplinada, meticulosa y compleja, preparada para cualquier emergencia natural. Sin embargo, el terremoto y el tsunami del 2011 –que se cobraron 20 mil vidas y destruyeron 130 mil hogares y una planta nuclear– fueron un desastre cuya magnitud desafió al diligente estado de preparación. El Banco Mundial ofrece un análisis exhaustivo de lo que salió bien y lo que salió mal durante y después del desastre. El informe incluye muchos detalles curiosos y anécdotas, entre ellos, la preocupación de las mujeres por la falta de privacidad en los refugios de evacuación y la historia de un intrépido grupo de alumnos que logró ponerse a salvo. La forma en que está escrito puede resultar solemne y hay unas cuantas observaciones que son demasiado obvias, como la sugerencia de que una comunidad debería reconstruir primero su infraestructura más importante. Pero la visión general es específica, sorprendente y útil para los gestores de riesgo en todas partes. getAbstract recomienda su exhaustiva descripción a gerentes en los sectores público y privado encargados de responder ante los desastres, y a cualquier persona que desee estar preparada.

Sobre los autores

Federica Ranghieri es especialista en urbanismo y Mikio Ishiwatari en gestión del riesgo de desastres. Expertos del Banco Mundial y universidades japonesas escribieron los distintos capítulos.

 

Resumen

La trágica pérdida de vidas

El terremoto de marzo del 2011 frente a las costas del Pacífico de Japón, conocido como el gran terremoto y tsunami del este de Japón, tuvo una magnitud de 9,0, inundó 500 kilómetros cuadrados de tierra y dejó un saldo de 20 mil personas muertas o desaparecidas. Desplazó a casi medio millón de personas y destruyó unas 130 mil viviendas. La calamidad dañó carreteras, puertos, aeropuertos y una planta nuclear; como consecuencia, se perdieron de 140 mil a 160 mil empleos.

Este desastre desafió la historia de meticulosa preparación de Japón. Después de los terremotos devastadores en Kanto (1923) y en Kobe (1995), Japón impuso estrictas normas de construcción, levantó barreras para resistir tsunamis y procuró educar a la población. Se puede aprender mucho al examinar cuáles de estas medidas de preparación funcionaron y cuáles no. El extenso sistema de diques y rompeolas mitigó el daño pero no lo evitó por completo. Las medidas estructurales por sí solas no ofrecen suficiente protección, pero son una primera línea de defensa importante.

Infraestructura multifuncional

Los gestores de situaciones de emergencia...


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