Resumen de Crimen y castigo

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Crimen y castigo resumen de libro

Clásico de la literatura

  • Crimen
  • Realismo

De qué se trata

Crimen y castigo

¿Es posible cometer el crimen perfecto? ¿Existe algo así como el “asesinato justificado”, que le cuesta la vida a una persona pero que ayuda a muchas otras? ¿Se puede acallar la conciencia humana con reflexiones racionales? Estas son las preguntas que Fedor M. Dostoievski busca responder con su novela Crimen y castigo. La obra más conocida y apreciada del autor ruso presenta una historia policial construida de manera magistral: el asesinato de una vieja prestamista a manos del estudiante Raskólnikov y el remordimiento de conciencia que lo agobia después. Raskólnikov cree ser una especie de superhombre, se compara con Napoleón y busca justificar su accionar con argumentos racionales. Pero, después de cometer el asesinato, su mala conciencia lo arrastra poco a poco hacia una desesperación agobiante. Sonia, la prostituta virtuosa, lo convencerá finalmente de confesar su culpa y empezar una nueva vida. Respetando las reglas del realismo ruso, Dostoievski describe la miseria social que se vive en las calles de San Petersburgo. Con un lenguaje simple y que atrapa, escribió la mejor novela policial de todos los tiempos, según el escritor Thomas Mann, y, al mismo tiempo, presenta un interesante estudio psicológico que ilumina los lados más oscuros de la mente de un asesino.

Ideas fundamentales

  • Crimen y castigo es la novela más famosa del autor ruso Fedor M. Dostoievski.
  • El autor logra vincular la tensión de la novela policial con un estilo que es artístico y místico-filosófico.
  • Dostoievski permite al lector acceder a la psiquis del personaje principal, a la vez que ofrece una imagen realista del San Petersburgo de la época.
  • El estudiante Raskólnikov asesina a una anciana prestamista que él odia.
  • Raskólnikov considera que un hombre que se siente llamado para hacer cosas más grandes, puede pasar por encima de cadáveres para lograr su objetivo. El asesinato es una prueba práctica para probar esta tesis.
  • Sin embargo, a Raskólnikov lo persigue su conciencia: cada vez con más frecuencia, cae en delirios febriles, tiene pesadillas y teme ser atrapado por la policía.
  • Frente a las demás personas, el asesino se comporta con generosidad: defiende a su hermana Dunia y le obsequia todo su dinero a la familia pobre Marmeladov.
  • Sonia, la hija de fallecido señor Marmeladov, debe recurrir a la prostitución para poder mantener a la familia.
  • Ella es la única en quien Raskólnikov puede confiar. A ella termina por confiarle su crimen y, alentado por la muchacha, se entrega a la policía.
  • Sonia sigue a Raskólnikov en su destierro a Siberia y se enamoran.
  • La novela tuvo un éxito inmediato y ha sido llevada al cine, a la radio y al teatro en diversas ocasiones.
 

Resumen

El estudiante pobre

San Petersburgo, una calurosa mañana de julio. El otrora estudiante de derecho Rodion Raskólnikov abandona su diminuto y destartalado apartamento. En realidad, no tiene mucho más que un armario. Raskólnikov está agobiado por pensamientos sombríos. Intenta evitar a todas las personas con las que se cruza. Planea cometer un acto terrible, que lo hace sentir mal. Dos voces en su cabeza le hablan. ¿Debería hacerlo o no? Recorre las calles sucias y apestosas de la ciudad hasta que sus pasos lo llevan a la casa de la anciana prestamista Aliona Ivanovna. Con desconfianza e hipersensibilidad, observa cada detalle del pórtico y de la vivienda de la mujer. La prestamista, pícara y terca, solo quiere darle un rublo por su reloj, a pesar de que él esperaba obtener al menos cuatro. No obstante, evita discutir con la anciana y se marcha con el dinero que le ofrece.

Un borrachín simpático

A pesar de su timidez, Raskólnikov entra en una taberna. Un borrachín piojoso le habla. Su nombre es Marmeladov. Él narra a Raskólnikov y a sus burlones oyentes su triste historia de vida: poco después de su boda, comenzó a beber y fue despedido de todos sus trabajos porque no podía dejar la botella. Su esposa obligó a su hija mayor a prostituirse para que la familia tuviera algo para comer. Hace algunos días, Marmeladov consiguió un buen puesto y logró reunir suficiente dinero para su esposa y sus hijos, pero esa misma noche tomó el dinero y lo gastó en alcohol. Ahora hace cinco días que falta de su hogar. Raskólnikov lleva al simpático borrachín a casa.

La pesadilla

Después de una noche intranquila, Raskólnikov recibe una carta de su madre. Ella le informa que su hermana Dunia se casará con el consejero Lujín. Raskólnikov no está muy feliz con la idea, pues cree que su hermana se está vendiendo a un hombre rico a quien no ama, solo por cuestiones materiales. Vuelve a acostarse y despierta poco después empapado en sudor. Tuvo una pesadilla terrible: soñó que, siendo niño, debía ver cómo un par de campesinos borrachos mataban a golpes a un caballo. Más tarde, de camino al mercado, escucha por casualidad que la hermana de la prestamista no irá a visitarla la noche siguiente. Entonces, un destello de esperanza aparece con esta oportunidad única.

El crimen

Después de un sueño largo y agotador, Raskólnikov despierta la noche siguiente y se pone en marcha para ejecutar su plan. Va a asesinar a la prestamista y a robarle su dinero, pero no quiere que sus sentimientos lo sobrecojan, sino que, por el contrario, pretende actuar de modo lógico y racional. Después de todo, para él, el asesinato de esta persona, a quién él considera una ladilla desgraciada, no es un crimen. Se dirige a la casa de la anciana, que le granjea la entrada. Mientras la mujer observa con detenimiento la cigarrera de plata que Raskólnikov le ha dado, él extrae el hacha que ha traído y mata a la mujer. Entre nervioso y contenido, quita a la muerta la llave del cofre que está en la habitación de junto. En él, encuentra varias cadenas de oro, relojes y otros objetos empeñados. En ese momento, escucha pasos: Lizabeta, la hermana de la muerta, entra en la habitación. Raskólnikov se arroja sobre ella y también la mata. Ahora sí, entra en pánico y escapa por la ventana.

Fiebre nerviosa

Raskólnikov pasa la noche en una especie de delirio. A la mañana siguiente, el criado le entrega una citación de la policía. Raskólnikov está en shock, y no se explica el porqué de la citación. A pesar de su fiebre cada vez más alta, se dirige a la comisaría. Cuando uno de los policías menciona al pasar el asesinato de la prestamista, Raskólnikov ya no puede contenerse y se desmaya. Cuando vuelve en sí, los uniformados le preguntan con desconfianza qué hizo el día anterior, pero, después de un rato, lo dejan ir. Tras cerciorarse de que su habitación no fue revisada, Raskólnikov toma su botín y lo esconde debajo de una piedra. De vuelta en su apartamento, cae en un delirio. Cuatro días más tarde, despierta de su fiebre y encuentra a un antiguo compañero de estudios, Rasumijín, que se ha estado ocupando de él todo este tiempo. Rasumijín le entrega 35 rublos que su madre le envió. Cuando el Dr. Sosimov visita al paciente, comenta el asesinato de la prestamista: la policía parece sospechar de un pintor que estaba realizando trabajos en el apartamento.

La muerte de Marmeladov

Raskólnikov recorre la ciudad ensimismado en sus pensamientos. De camino a casa, pasa frente al apartamento de la prestamista y ve una multitud. Un hombre fue atropellado por un carro. Es Marmeladov, el viejo borrachín. Raskólnikov ayuda al herido a regresar a casa, quien finalmente muere en los brazos de su hija Sonia. Raskólnikov está conmovido. Entrega a la familia el dinero que recibió de su madre para que lo utilicen para el entierro y para comprar alimentos. Cuando por fin regresa a su hogar acompañado por Rasumijín, su madre y su hermana Dunia lo esperan. Raskólnikov vuelve a desmayarse. Tras volver en sí, se comporta con mucha rudeza con sus huépedes. Además, exige a su hermana que anule el compromiso con Lujín. Rasumijín, que, en secreto, se ha enamorado de Dunia, acompaña a las dos mujeres a casa.

“Si ahora tengo tanto miedo, ¿qué pasará si realmente cometo el crimen?”

Al día siguiente, Rasumijín se presenta en casa de Dunia y su madre. Juntos van a casa de Raskólnikov y deciden que Raskólnikov, Rasumijín y Dunia se encontrarán con Lujín, aunque este solo desea encontrarse con Dunia. De pronto, una muchacha joven ingresa en la sala: con dificultad, Raskólnikov reconoce a Sonia, la hija de Marmeladov. Él se siente un poco abochornado, pero Sonia le invita a participar del entierro de su padre. Cuando todos juntos abandonan la casa, Raskólnikov le promete asistir al entierro.

Lo ordinario y lo extraordinario

Junto con Rasumijín, Raskólnikov se dirige a la comisaría. Petrovich, el comisario que investiga la muerte de la prestamista, le devuelve a Raskólnikov una prenda que había dejado en casa de la prestamista. La conversación está cargada de desconfianza. 

“Cuando alguien es extremadamente pobre, ya no lo corren con un palo. Lo barren con una escoba fuera de la sociedad humana, para que solo sea un insulto”.

Petrovich menciona un artículo periodístico que Raskólnikov escribió tiempo atrás: en él, considera que la sociedad puede dividirse en dos clases: las personas ordinarias y las personas extraordinarias. Las personas ordinarias deben acogerse siempre a la ley y al derecho, en tanto que las personas extraordinarias tienen la posibilidad de transgredir la ley –e incluso asesinar– si esto hace que sus grandes ideas sobrevivan.

Una oferta inmoral

De regreso en su habitación, Raskólnikov cae en un sueño intranquilo y febril. Sueña con el crimen, solo que, en su pesadilla, la anciana no quiere morir. Cada vez que levanta el hacha para asestarle un golpe, la mujer se burla más y más de él. Raskólnikov se despierta abruptamente. Un desconocido está parado a los pies de su cama y se presenta como Arkadi Svidrigailov. Le cuenta que Dunia trabajaba en su casa como gobernanta y que se había enamorado de ella. Cuando su esposa lo descubrió, despidió a Dunia sin miramientos.

“Cuando una persona está enferma, sus sueños por lo general tienen una plasticidad y una claridad inusuales y se caracterizan por su extraordinaria similitud con la realidad”.

Svidrigailov puso todo de sí para demostrar que Dunia no era culpable, por lo que su mujer se disculpó de todas las formas posibles y, desde entonces, la trataba con mucha amabilidad. Pero ahora su esposa ha fallecido y le dejó 3.000 rublos a Dunia. Svidrigailov desea que Dunia anule su compromiso con Lujín y le ofrece a cambio 10.000 rublos. Raskólnikov quiere comunicar la extraordinaria oferta a su hermana durante el encuentro con Lujín.

El despertar de Lázaro

El encuentro resulta catastrófico: Lujín enfurece al ver que Raskólnikov forma parte del grupo. En una discusión, Lujín ofende a su prometida y Dunia cancela el compromiso. Finalmente, Raskólnikov se retira y se dirige a la casa de Sonia. Ella está sorprendida de verlo. Él la mira y no logra explicarse cómo la muchacha ha podido soportar durante tanto tiempo la pobreza y la deshonra. Cuando ella le responde que cree en Dios y que él le da fuerzas, Raskólnikov se burla; pero luego descubre un ejemplar del Nuevo Testamento y le pide a Sonia que le lea el despertar de Lázaro. Sonia está reticente al principio, pero luego busca el pasaje y lo lee en voz alta.

“¡Ay, Dios!, exclamó. ¿Realmente tomaré el hacha? ¿Realmente la golpearé en la cabeza y haré añicos su cráneo…?”

La lectura se convierte en un momento clave para ambos: cuando Sonia termina de leer las últimas líneas, Raskólnikov le confiesa que ha abandonado a su familia. Al día siguiente, quiere volver para contarle quién es el asesino de su amiga Lizabeta. Se despide de una estupefacta Sonia y no nota que el vecino de Sonia, que no es otro que Svidrigailov, ha escuchado toda la conversación y espera la continuación con curiosidad.

Culpa

A la mañana siguiente, Raskólnikov va a la comisaría para solicitar oficialmente que le regresen la prenda que había quedado en casa de la prestamista. Petrovich vuelve a intentar tenderle una trampa. Es claro que sospecha qué es lo que Raskólnikov carga en su conciencia. De pronto, irrumpe el pintor sospechado del crimen y afirma ser el asesino.

“La cuestión era: ¿la enfermedad engendra el crimen o es el crimen mismo el que, por su naturaleza especial, viene siempre acompañado de una especie de enfermedad?”

El convite del funeral para Marmeladov resulta un triste espectáculo. Lujín aparece y acusa a Sonia de haberle robado 100 rublos. Por suerte, su compañero de piso revela que esta acusación solo es un intento de Lujín por poner a Sonia en un aprieto y jugarle una mala pasada a Raskólnikov.

“La sangre brotaba de su cabeza como si un vaso se hubiera caído, y su cuerpo rodaba de espaldas”.

Cuando el funeral se convierte en un caos, Sonia y Raskólnikov se dirigen a casa de Sonia. Aquí, Raskólnikov le confiesa su crimen y las ideas que lo llevaron a cometerlo: él creía que, si se es un gran hombre, es posible imponerse sobre su conciencia si comete un crimen que ayudaría a otros o a sí mismo, por ejemplo, si utilizaba el dinero de la prestamista para un buen fin. Sonia está sorprendida, pero, en vista del remordimiento de conciencia de Raskólnikov, le jura que no lo abandonará. Lo convence para entregarse a la policía y aliviar así su culpa, pero Raskólnikov no quiere acabar desterrado en Siberia.

“¡Sí, me manché con sangre… estoy todo ensangrentado”, respondió Raskólnikov con una expresión particular”.

La madre de Sonia parece haber enloquecido luego del caótico funeral. Sonia y Raskólnikov la encuentran en las calles de San Petersburgo, donde insta a sus hijos a pedir limosna. Muere en los brazos de Sonia, completamente agotada tras una caída. Svidrigailov deja entrever que ha escuchado la confesión de Raskólnikov. Esto lleva a Raskólnikov casi a la locura. Luego de visitar por última vez a su madre y a Dunia, a quien le confiesa el crimen, vuelve a la casa de Sonia. Ella le entrega un crucifijo, para que tenga fuerzas suficientes durante su confesión. Raskólnikov se va sin despedirse. Tambaleante y agobiado por la fiebre, se dirige a la comisaría, donde se entrega.

Epílogo

Siberia. Raskólnikov ha pasado ya un año en la cárcel. Como se ha presentado por su propia voluntad y hubo otras circunstancias atenuantes que mostraron su buen corazón, el castigo fue leve: ocho años con trabajos forzados ligeros. Sonia lo ha seguido a Siberia y vive cerca de la cárcel. Su hermana Dunia y su amigo Rasumijín contrajeron matrimonio. Raskólnikov se siente aislado y los otros presos no lo quieren. Pero, finalmente, llega el día en que comprende su crimen y se arrepiente. Ahora es capaz de amar a Sonia, su ángel salvador. Ambos comienzan una vida nueva.

Acerca del texto

Estructura y estilo

Dostoievski dividió su novela en seis grandes partes que, a su vez, se subdividen en varios capítulos. El autor enfatiza en la elaboración de la culpa por parte de su héroe: el asesinato se produce en la primera parte de la novela y los numerosos capítulos que siguen describen con insistencia el remordimiento de Raskólnikov. La absolución y el renacimiento simbólico llegan en el epílogo: después de cumplir penitencia, puede reconocer su culpa y el amor de Sonia.

El estilo narrativo oscila entre el narrador autoral (omnisciente) y un monólogo interior del protagonista. De este modo, el lector puede acceder directamente a los pensamientos y a las emociones del héroe. El libro narra tres historias que están superpuestas y entrelazadas en varios puntos. La trama principal es la historia del asesinato cometido por Raskólnikov y su arrepentimiento. Como tramas secundarias, aparecen la historia de vida y dolor de la familia Marmeladov y la vida de Dunia, la hermana de Raskólnikov.

Enfoques interpretativos

  • Crimen y castigo es una novela policial especial: el lector no acompaña al astuto detective en su búsqueda del criminal y su motivo, pues esto ya lo conocemos desde el principio. Dostoievski se interesa más por lo que sucede en la mente del asesino, por la lucha interna entre la conciencia y la razón, que por la resolución del crimen.
  • El nombre del héroe, Raskólnikov, proviene de la palabra rusa raskol, que significa algo así como segregación. Es decir que el protagonista de la novela de Dostoievski se presenta como un segregado de la sociedad ya desde su nombre.
  • Los motivos racionales no le bastan a Raskólnikov para vivir con su crimen, pues no soporta la presión de su conciencia. A través de su relato, Dostoievski brinda una prueba psicológica fundada de la existencia de Dios y se opone con ello a las corrientes ateístas de su época.
  • El motivo del renacimiento se extiende a lo largo de toda la novela. Con varias alusiones, se prepara la emotiva escena en la que Sonia lee a Raskólnikov el episodio del despertar de Lázaro.
  • El epílogo también muestra que el protagonista debe morir simbólicamente para entonces poder renacer.
  • Dostoievski trabaja con fuertes contrastes entre los personajes. Casi todos tienen características opuestas. En el fondo, Raskólnikov es un asesino compasivo y de buen corazón; Sonia es una prostituta noble y hasta el jefe de la policía no solo quiere atrapar al asesino, sino que también quiere ayudarlo.
  • El libro es una novela sobre San Petersburgo: Crimen y castigo se desarrolla en un barrio en el que el mismo Dostoievski vivió. Casi todas las descripciones de la ciudad corresponden con los paisajes reales.

Antecedentes históricos

Dostoievski y el realismo ruso

Dostoievski es un representante del realismo en la literatura rusa (aproximadamente desde 1830 hasta 1880). Se trata de una corriente literaria que intentaba reflejar la realidad social y su efecto sobre el carácter de las personas con el mayor realismo posible, es decir, sin exageraciones ni estilizaciones. Durante los primeros decenios del siglo XIX, la literatura rusa estuvo signada sobre todo por el romanticismo. Alrededor de 1840, el realismo, sobre todo en la prosa, se presentó como una reacción en contra del romanticismo literario. Los escritores rusos empezaron a escribir cada vez más sobre temas y problemas sociopolíticos actuales, porque consideraban que la literatura debía representar la vida real, sin aditivos sentimentales. Uno de los personajes clave para el realismo ruso fue el crítico Belinski (1811-1848). Desde su perspectiva, la literatura debía exponer los déficits de la sociedad y promover reformas sociales concretas.

La obra de Dostoievski se caracteriza sobre todo por tres aspectos, entrelazados de modo magistral en Crimen y castigo: describe la realidad social descarnadamente; al mismo tiempo, se adentra en la psiquis humana y describe el cargo de conciencia de los segregados (por ejemplo, de un asesino, como Raskólnikov). Por último, Dostoievski describe todo a través de una mirada filosófica y sale en busca de los orígenes de la existencia humana. Alguna vez escribió: “El hombre es un misterio que hay que descifrar, y aunque pases toda tu vida intentando descifrarlo, no digas que has perdido tu tiempo. Yo me ocupo de este misterio porque quiero ser un hombre”.

Origen

Dostoievski escribió Crimen y castigo mientras huía: en 1865 estuvo en Wiesbaden, para ponerse a salvo de los ataques de sus acreedores rusos. Al mismo tiempo, sumó más deudas de juego en el casino local. En un ataque de pánico y necesidad extrema de dinero, le escribió a su editor, Katkov, para preguntarle si deseaba publicar un relato en la revista Russkij Wjestnik. Katkov aceptó la oferta y le adelantó el dinero.

En efecto, Dostoievski escribió durante este tiempo una novela corta, pero pronto le resultó demasiado corta: quemó los manuscritos y comenzó a trabajar en una gran novela. En diciembre de 1865 se publicó el primer capítulo de Crimen y castigo. De allí en adelante, el autor vivió con la presión constante de entregar a tiempo los siguientes capítulos. La entrega final de la novela se publicó en Russkij Wjestnik en diciembre de 1866.

Influencia

Las primeras entregas de la novela tuvieron un éxito fenomenal entre los lectores. En 1867, se publicó la versión revisada, pero tuvieron que pasar diez años hasta que apareciera la versión final de Crimen y castigo. Si bien la obra recibió algunas críticas, especialmente desde los círculos demócratas revolucionarios, los comentarios positivos las superaron por mucho. Un crítico ruso, que creía haber reconocido sus propias teorías en las teorías de Raskólnikov, confesó haber llorado durante la lectura. La novela tuvo un gran eco en toda Europa. El interés por la psicología crecía y con ello también la valoración de la perspectiva narrativa de Dostoievski.

La descripción que Dostoievski hace de la psiquis humana cayó en suelo fértil entre muchos poetas y filósofos. Jean-Paul Sartre, por ejemplo, afirmó: “Dostoievski escribió: si Dios no existiera, todo estaría permitido” y ese es el punto de partido del existencialismo. El filósofo francés Albert Camus escribió en 1959: “Durante largo tiempo se creyó que Marx era el profeta del siglo XX. Hoy sabemos que lo que vaticinó tardaría en llegar y vemos que el verdadero profeta fue Dostoievski”. Friedrich Nietzsche escribió sobre el escritor ruso: “La coincidencia más feliz de mi vida fue el encuentro con Dostosievski”. Thomas Mann describió a Crimen y castigo como “la novela policial más grande de todos los tiempos”. A mediados del siglo XX, la novela fue llevada a diferentes medios; entre ellos, dos piezas teatrales (1948 y 1960), una grabación de 1948, varias versiones fílmicas y una producción para televisión del año 1998.

Sobre el autor

Fedor M. Dostoievski nació el 11 de noviembre de 1821, como el segundo de ocho hijos, en un hospital para personas carenciadas de Moscú. Pasó su infancia y juventud en condiciones de extrema pobreza y, en 1838, ingresó con su hermano a la Academia Militar de San Petersburgo, donde su talento literario comenzó a vislumbrarse. Al finalizar sus estudios en 1843, Dostoievski obtuvo un puesto en el Ministerio de Guerra, pero no se quedó por mucho tiempo: un año más tarde renunció, a pesar de sus enormes problemas financieros. Su objetivo era convertirse en escritor. Su primera obra, la novela epistolar Los pobres (1846), lo llevó a la fama de la noche a la mañana. Su trabajo intensivo en otras obras y el miedo al fracaso le provocaron los primeros ataques epilépticos. En 1849 fue condenado a muerte por pertenecer al círculo revolucionario de Petrachevski, una especie de alianza política secreta. Literalmente, en el último segundo y ya en patíbulo, el zar lo perdonó y conmutó su condena por cuatro años de trabajos forzados y a otros cuatro años de servicio militar. Durante este tiempo en Siberia, Dostoievski se convirtió al cristianismo. En 1854, conoció a María Dimitrievna, con quien se casó. Tras finalizar el servicio militar, en 1859, regresó a Moscú. Ese mismo año apareció su novela Stepanchikovo y sus habitantes. Recuerdos de una casa funeraria, es una descripción de su exilio en Siberia, que se publicó en 1861, en Vremja, una revista fundada por el autor. Durante el año siguiente, llevó a cabo su primer viaje por Europa y un año más tarde, el segundo. Después de su tercer viaje por Europa, en 1866, publicó la novela Crimen y castigo en la revista Russkij Wjestnik. El jugador apareció el mismo año. Hasta 1871, viajó por Europa huyendo de sus acreedores y se detuvo en Florencia, donde escribió su novela El idiota. Los demonios (1871) y Los hermanos Karamasov (1879) se convirtieron en grandes éxitos. El 9 de febrero de 1881, Dostoievski murió en San Petersburgo, víctima de su epilepsia y de problemas pulmonares crónicos.


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