Reseña de Prueba de estrés

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8

Cualidades

  • Analítico

Reseña

El periodo de Timothy Geithner como secretario del Tesoro de Estados Unidos, que comenzó en 2009, dejó un legado incierto. Para los críticos de derecha, Geithner era un lacayo del presidente Obama, partidario del gasto gubernamental excesivo y un facilitador de regulaciones que asfixiaron la economía. Para sus detractores de izquierda, Geithner es un centrista que sobreprotegió a la banca y un apologista que perdió la oportunidad para desmantelar el avaro cartel de Wall Street. Pero Geithner se ve a sí mismo como un pragmatista y centrista, un tecnócrata que mira al mundo en tonos de gris. En sus memorias detalla su rol central en la reacción de Washington ante la crisis financiera, y el recuento llena algunas lagunas de la historia. La versión de Geithner es poco probable que influya en los escépticos, pero ofrece una mirada matizada de las presiones que enfrentó durante los peores momentos del colapso. Geithner publicó sus memorias cuando ya había dejado el gabinete pero Obama aun estaba en el poder. Geithner se retrata a sí mismo como un administrador sensato más interesado en salvar al mundo que cambiarlo. Sus políticas evitaron el Armagedón financiero, pero determinar si su enfoque fue lo más eficaz es imposible. Geithner le dio forma a su reacción ante el colapso solo después de un difícil debate. Reconoció ante Obama y otros su incertidumbre sobre si su reacción funcionaría. Geithner menciona sus diferencias ideológicas con el asesor financiero de Obama, Lawrence Summers, quien había sido su mentor y se respetaban mutuamente. Pero Geithner con frecuencia apoyaba posturas más moderadas que Summers. Aunque siempre políticamente neutral, getAbstract considera que el recuento de Geithner ofrece información histórica a lo largo del espectro político y económico.

Sobre el autor

Timothy Geithner encabezó el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y después fungió como el 75º secretario del Tesoro de Estados Unidos. Escribió este libro cuando era miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.

 

No es suficiente

Geithner le recuerda a los lectores que enfureció a ambos bandos del escenario político. Alejó a Obama y Summers de las reformas agresivas y los llevó de nuevo al centro. Geithner cuenta que poco después de que Obama lo designara para hacer frente a la crisis financiera, ambos discutieron sobre las metas del nuevo presidente para su primer periodo. “Su logro va a ser prevenir una segunda Gran Depresión”, le dijo Geithner a Obama. “Eso no es suficiente para mí”, le respondió. Después, el entonces presidente de México le advirtió a Geithner: “No importa qué haga, no importa cómo lo haga, la gente lo va a odiar”. Geithner sostiene que hizo lo correcto para el pueblo estadounidense.

Una carrera centrista

Tras una infancia feliz como expatriado, Geithner asistió al Dartmouth College y la Universidad Johns Hopkins, y estudió en China. Después ascendió en las filas de Washington. Fue subsecretario para los secretarios del Tesoro de Clinton, Robert Rubin y Summers, antes de ocupar un cargo en el Fondo Monetario Internacional. Dos honores dudosos definen la carrera de Geithner, ambas situaciones lejanas de ser éxitos. Cuando se colapsó la economía mundial después de una orgía de excesos, Geithner encabezó el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, lo que llevó al cuestionamiento: Si Geithner es tan genio, sin mencionar el paladín responsable del fondo público, ¿por qué no vio la crisis que se avecinaba? Después fue promovido a secretario del Tesoro bajo Obama y observó la desgraciada tarea de salvar a Wall Street en 2009. Arreglar algo tan grande, complejo y ambiguo como es el sistema financiero de Estados Unidos amerita hacerse cuestionamientos. Tanto banqueros como republicanos vapulearon el rescate orquestado por Geithner como punitivo e intrusivo. Los progresistas lo han tachado de no ser lo suficientemente punitivo ni intrusivo. “Salvamos la economía, pero perdimos el país al hacerlo”, escribe Geithner.


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