Resumen de Robinson Crusoe

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Robinson Crusoe resumen de libro

Clásico de la literatura

  • Historia de aventuras
  • Realismo

De qué se trata

Listo para la isla

Cuando escuchamos el nombre Robinson Crusoe, la mayoría de las personas tiene la misma imagen: un hombre ausente, con una larga barba y una piel bronceada por el sol, recorriendo una isla solitaria con un único compañero que tiene el curioso nombre de Viernes. Esto ya muestra la fuerza de la influencia del mito de Robinson Crusoe. Incluso, un famoso club vacacional lleva su nombre. Pero la historia de Robinson Crusoe que Daniel Defoe publicó de manera anónima en 1718 (porque decía que Crusoe la había escrito), no describe un dulce pasar sin hacer nada, sino que, por el contrario, narra los arduos trabajos que tuvo que hacer el náufrago. Defoe muestra en una novela relatada casi con estilo periodístico, cómo, después de varias expediciones arriesgadas, un hombre pasa 27 años solo en una isla, sin perder las ganas de vivir. En su isla, vuelve a empezar sin nada y simula la vida en su Inglaterra natal, solo que con otros medios. Junto al Quijote de Cervantes, Robinson Crusoe es uno de los principales pilares en el camino hacia la novela moderna y uno de los relatos más apasionantes de la literatura universal.

Ideas fundamentales

  • Robinson Crusoe es un pilar en el camino hacia la novela moderna.
  • Daniel Defoe publicó el libro en 1719 y dijo que el propio Crusoe había escrito el libro a su regreso.
  • La novela está basada en diferentes informes auténticos, entre otros, el del marinero Alexander Selkirk, quien pasó varios años en una isla deshabitada.
  • A diferencia de la mayoría de los autores de su tiempo, Defoe renuncia a un estilo fantástico y apuesta por una narrativa realista.
  • Robinson comienza su vida llena de aventuras, huyendo de la seguridad que le da su pertenencia a la clase media y convirtiéndose en negociante en un barco comercial.
  • Una vez que se ha garantizado una existencia como terrateniente en Brasil, parte en una expedición para conseguir esclavos africanos que puedan servirle como mano de obra en el campo.
  • El barco naufraga y Crusoe, el único sobreviviente, es arrastrado hasta una isla solitaria.
  • Crusoe interpreta su destino como un castigo de Dios y está dispuesto a sobreponerse por sus propios medios: construye un refugio, cría ganado, cultiva campos y jardines.
  • Teme sobre todo a los caníbales, que reman con regularidad desde una isla vecina, para matar y comer a sus prisioneros.
  • Robinson logra rescatar a uno de los prisioneros, quien se convierte en su compañero. Lo llama Viernes y lo convierte al cristianismo.
  • Luego de que los dos logran poner fin a un motín en un barco inglés, su capitán lleva a Robinson de regreso a su hogar, después de 28 años.
  • La novela se convirtió en un gran éxito y dio lugar a un nuevo género literario que encontró muchos imitadores: la robinsonada.
 

Resumen

Consejo paterno

Robinson Crusoe nace en 1632 en York, Inglaterra. Su padre es un negociante originario de Bremen, Alemania. Su deseo es que su hijo complete un estudio en derecho y que lleve una vida tranquila en la clase media inglesa. El padre no oculta que esto le abrirá las puertas para la vida más agradable que uno podría imaginar. Pero Robinson tiene otros planes. El mar lo llama. Su padre se opone: al mar van solo quienes buscan la aventura y pueden pagarla o quienes no tienen otra opción porque son demasiado pobres. Robinson no forma parte de ninguno de esos grupos y debería conformarse con lo que Dios le ha dado.

En el mar y en la prisión

Cuando un amigo parte en barco hacia Londres, ya no hay nada que detenga a Robinson. A escondidas, sube a bordo, pero pronto se arrepiente, cuando una fuerte tormenta le enseña lo que es el terror. La tripulación no lo entiende, pues ante los ojos de los marineros se trata solo de una tenue brisa. Con las olas, desaparecen poco a poco también los miedos de Robinson. No obstante, pronto, el miedo vuelve con más fuerza: una tormenta mucho más violenta hace que el barco por poco se hunda. Robinson llega a la costa en un bote de rescate. Desde Yarmouth continúa su viaje por tierra; pero no piensa en regresar, pues la vergüenza sería demasiado grande. En Londres conoce a un capitán que lo lleva en un viaje comercial a Guinea. Los dos se entienden de maravilla y el capital es tan buen maestro que, al final del viaje, Robinson no solo se ha convertido en un marinero aceptable sino también en un buen negociante. El capitán muere y Robinson prosigue solo su carrera como comerciante. En uno de sus viajes a las islas Canarias, piratas turcos atacan el barco y se apoderan de él. Robinson pasa dos años como prisionero de un pirata moro, que lo hace realizar todo tipo de trabajos en la casa y el jardín. Cuando lo envía a pescar con dos muchachos, Crusoe logra escaparse con un barco y, al hacerlo, arroja a uno de los muchachos por la borda. El otro, Xuri, le jura lealtad y se convierte en su compañero.

Prisión en Brasil

Juntos recorren 1500 millas y acaban en un grupo de islas, que, según Robinson, son las islas Canarias. Descubre un barco portugués en el horizonte. Su intento por lograr su atención tiene éxito: el capitán portugués hace que él y su acompañante aborden el barco y trata a Robinson con especial amabilidad. Le compra el bote, le compra también sus pertenencias y a Xuri, y le promete liberar al muchacho después de diez años, siempre y cuando Xuri se convierta al cristianismo.

“Nací en York en el año 1632, en el seno de una familia honorable pero no originaria de estas tierras”.

El viaje continúa hacia Brasil, donde el capitán logra albergar a Robinson en la finca de un terrateniente amigo. Este le enseña a plantar caña de azúcar y le muestra cuánta riqueza es posible adquirir como dueño de una plantación. Rápidamente, Robinson decide convertirse en terrateniente. Con este fin, hace que le envíen desde Londres la pequeña fortuna que logró reunir durante su primer viaje comercial a Guinea, compra un terreno y se inicia en el cultivo de caña de azúcar. Junto con un portugués dueño de la plantación vecina, con el cual se lleva de maravilla, también planta tabaco.

Naufragio

Después de tres años, algunos terratenientes les cuentan su plan de traer esclavos negros de manera ilegal desde Guinea. Robinson, al ser un viajero experto en Guinea, dirigirá la expedición. Puesto que sus planes de expansión hasta ahora han fracasado por falta de mano de obra, ahora ve la oportunidad de obtener esclavos sin tener que financiar la expedición, y acepta. En retrospectiva, describe su decisión apresurada como la mayor estupidez de su vida. El 1 de septiembre de 1659, ocho años desde su partida de su ciudad natal, Robinson Crusoe se hace a la mar. Al principio, el viaje avanza sin problemas, pero dos fuertes tormentas debilitan el barco y termina varado en un banco de arena. La tripulación cae por la borda; solo Robinson tiene la suerte de ser atrapado por una ola que lo arroja en las costas de una isla.

Solo en una isla

Después de la alegría inicial por haberse salvado, toma conciencia de su situación. Ve que es el único sobreviviente, que el barco está lejos de la costa y que no tiene más que una pipa y un poco de tabaco. Los primeros pensamientos tortuosos atraviesan su cabeza: ¿Y si hay animales salvajes? ¿O caníbales? Finalmente, encuentra una fuente de agua dulce y pasa la noche en un árbol, para que los animales feroces no puedan alcanzarlo. A la mañana siguiente, Robinson descubre con alegría que su barco fue empujado cerca de la costa. Entonces, decide nadar hasta el barco hundido. Con unas tablas y barras, construye una balsa, sobre la que carga provisiones, armas y todo lo que le parece útil, para llevarlo consigo de regreso a la costa. Durante los días siguientes, Robinson realiza varias de estas expediciones, hasta que termina por desarmar el barco por completo. Con las velas y vigas construye una carpa, que luego ubica junto a una cueva en la que puede almacenar sus provisiones. Alrededor de la carpa construye una empalizada, para sentirse protegido de los posibles atacantes, sin importar si se tratara de animales o humanos.

Una pequeña civilización

Una tormenta con rayos y truenos cae sobre la isla. Robinson sobrevive a ella en su casi acogedora vivienda. Pero, en ese momento, se da cuenta de que todas sus reservas de pólvora podrían explotar con una sola chispa. Como resultado de esto, divide su barril de pólvora en 100 pequeños paquetes que distribuye en diferentes cuevas. Para su alegría, Robinson descubre cabras salvajes, a las que, después de las dificultades iniciales, logra cazar, ordeñar y comer. Sufre por su soledad y la imposibilidad de encontrar una solución para su situación, pero está orgullo de sus logros hasta el momento. Sobre todo, piensa, está vivo y con ello es más feliz que el resto de la tripulación. Robinson fabrica un calendario: enmarca un poste en el lugar en el que el mar lo devolvió a la tierra. Con diferentes muescas marca días, semanas, meses y años. Del barco también logró rescatar material de escritura, tres biblias, un perro y dos gatos.

Robinson se pone cómodo

Con el material de escritura, empieza a escribir un diario, que comienza con una tabla de ventajas y desventajas de su situación. Con esto se da valor porque, a pesar de su desdichada situación, encuentra suficientes recursos como para sobrevivir. Robinson cava un sótano que puede ser utilizado como salida de escape de su campamento. Ahí guarda sus pertenencias. Poco a poco, construye una mesa y una silla, apuntala su carpa y la protege de las masas de agua durante las temporadas de lluvia. Cuelga las pieles de los animales que apresa y con el sebo de las cabras, fabrica velas para la noche. Cuando tira uno de los sacos del barco con semillas podridas, algunos de los granos caen en suelo blando. Después de un mes en el que ha llovido mucho, Robinson descubre en el lugar unos delicados retoños. Completamente sorprendido, lo primero que piensa es que se trata de un milagro. Durante los cinco años que siguen, logra convertir las pocas plantas en un verdadero cultivo de cebada y arroz.

Conversión

Después de disfrutar de la carne de tortuga, Robinson enferma, tiene fiebre, calofríos y pesadillas. Se pregunta por qué Dios no lo salva y llega a la conclusión de que hasta ahora no ha hecho mucho por agradarle y que el naufragio tal vez sea un gran castigo de su parte. De pronto, los versículos del Nuevo Testamento ya no le resultan tan huecos y vacíos. Siente que ha “despertado” y hace de la lectura de la Biblia su lectura matinal y vespertina. Poco a poco se siente mejor, pero transcurren varias semanas hasta que se recupera por completo. Luego explora el resto de la isla, donde encuentra caña de azúcar y plantas de tabaco. También encuentra bayas que convierte en pasas. Se siente como un rey en su propio paraíso y hasta construye una “casa de campo” en la parte trasera de la isla, donde puede recluirse de tanto en tanto. Durante su segundo año en la isla, Robinson logra establecer un pequeño campo. Con los granos cosechados empieza a hornear pan. Mientras tanto, también tiene una cabra hogareña y un papagayo amaestrado.

Caníbales

En un día especialmente diáfano, Robinson logra divisar otra isla en el horizonte. ¿O acaso se trata de tierra firme? Construye un bote con un tronco, pero más tarde descubre que no puede trasladar el pesado vehículo hasta el agua. Con la ayuda de pieles de animales fabrica su vestimenta y hasta hace un paraguas para protegerse de las lluvias frecuentes. Finalmente, construye un nuevo bote que es lo suficientemente pequeño como para trasladarlo hasta el agua. Con él intenta bordear la isla cuando, de pronto, la corriente lo aleja más y más. Con sus últimas fuerzas, logra remar de regreso a la isla. Así, suspende estas escapadas por un tiempo.

“El muchacho debería alegrarse de poder quedarse en casa; se convertirá en el más desgraciado de los seres si va a países extraños. No puedo dar mi autorización”.

Durante uno de sus recorridos hasta la costa de la otra isla, Robinson encuentra restos de huesos humanos. ¡Caníbales! Durante las siguientes noches, el miedo no le permite dormir. Traza planes de ataque y defensa, busca alturas adecuadas para un ataque y finalmente abandona su empresa porque no se encuentra con ningún extraño.

“Aunque era un buen nadador, la inmensidad de las olas me robó el aliento y cuando una me arrojó en la costa, lo hizo con tal fuerza que quedé casi inconsciente en la arena”.

No obstante, un día, es testigo de la llegada de los caníbales. Desde un cerro, observa cómo un grupo de personas se acerca a la costa con canoas y, momentos más tarde, matan a uno de sus prisioneros y lo devoran. El segundo es más ágil y logra escapar de los caníbales cuando sueltan sus amarres. Perseguido por dos de los caníbales, corre hacia el monte. Robinson coge su escopeta y dispara a uno de los perseguidores. Poco después, el perseguido se acerca a Robinson y le deja en claro que le está agradecido y que se pone bajo sus órdenes. Luego, decapita al segundo perseguidor con el sable de Robinson.

“Al ver el dinero, sonreí. ‘No eres más que chapa sin valor’, dije, ‘¿De qué me sirves?’”

Robinson bautiza a su nuevo siervo y compañero “Viernes”, porque ese día llegó a su vida. En Viernes, encuentra un estudiante ávido por aprender. Le enseña inglés, modales occidentales y la Biblia. Robinson rechaza con asco todas las insinuaciones de Viernes de comer a los dos caníbales muertos. A lo largo de los tres años que comparten, se convierten en buenos amigos, a pesar de que entre ellos persiste una clara jerarquía de siervo y señor. Robinson disfruta especialmente de las intensas conversaciones teológicas, sobre todo porque Viernes, con sus preguntas libres y desprejuiciadas, lo lleva a pensar en cosas que nunca se le hubieran ocurrido.

De regreso a Europa

Viernes quiere volver con su tribu, pero, antes de hacerlo, juntos liberan a otros dos prisioneros que fueron transportados por los caníbales a la isla. Uno es un español y el otro es el padre de Viernes. El español cuenta que algunos europeos arribaron a la isla de los caníbales. Robinson quiere traerlos también a la isla. Mientras los dos recién llegados utilizan una canoa para ejecutar su plan, un barco inglés aparece en la costa. Un bote se acerca a la isla. A bordo hay varios marineros y tres prisioneros. Robinson los interroga. Se trata del capitán, un suboficial y un viajero, víctima de un motín. Junto con este trio, Robinson y Viernes logran vencer a los amotinados. Algunos de ellos se ponen nuevamente al servicio del capitán y otros permanecen rígidos en su postura. Robinson, que se presenta como el gobernador de su isla, les da una opción: pueden volver a Inglaterra y ser colgados o quedarse en su isla. La segunda opción parece resultarles mejor. El capitán, agradecido, pone su barco al mando de Robinson. Junto con Viernes, viaja de regreso a Inglaterra a través de Portugal, y lo hacen por un camino peligroso y extenuante. Más tarde, Robinson se casa y tiene tres hijos. Tras la muerte de su esposa, se va de nuevo a recorrer los mares.

Acerca del texto

Estructura y estilo

Quien en las aventuras de Robinson solo ve la descripción de la supervivencia en una isla solitaria, solo conoce la mitad de la historia. Sin duda, la historia del náufrago ocupa un gran espacio en la novela, pero antes de esto, Robinson corre dos veces el peligro de morir porque desoye las advertencias de su padre y porque no puede aceptar llevar la vida sedentaria y tranquila de la clase media. Es la tercera aventura, en la que zarpa como comerciante de esclavos, la que lo lleva a la conocida historia de la isla. Cuando Robinson llega a la isla, Defoe comienza con un estilo narrativo que marca la modernidad de su novela: da a la historia un halo de historia verídica.

Ya en su prólogo, Defoe explica que se hizo famoso como periodista, pero que en este caso se trata de solo de una “historia de hechos”, un informe sobre hechos verídicos. El estilo es acorde: describe la vida del náufrago de manera directa y con claridad, con una minuciosidad casi dolorosa. A esto se suma más tarde el diario de Robinson incorporado en la narración. De pronto, son dos las voces del mismo hombre que hablan al lector: el viejo Robinson, que relata en retrospectiva sus días de juventud, y su joven yo, en el diario. Pero, quien observa con más detenimiento descubre que a veces Defoe mezcla estos dos planos. El carácter documental de esta ficción presentada como real vuelve a modificarse en la tercera parte del libro: con el rescate de Viernes y la llegada de los europeos, el relato vuelve a virar hacia la novela de aventuras.

Enfoques interpretativos

  • El Robinson Crusoe de Daniel Defoe, junto con el Quijote de Miguel de Cervantes, es considerado uno de los pilares de la evolución de la novela moderna. A diferencia de Cervantes, Defoe da por completo la espalda al relato fantástico. A pesar de que se trata de una ficción, Defoe afirmaba que las experiencias de Robinson son reales y se esforzó en utilizar un estilo nuevo y realista.
  • De este modo, Defoe logró combinar dos tendencias estilísticas: el placer de fabular historias ficticias (novela) y la necesidad de contar informes auténticos (relatos de viaje) de la clase media inglesa (informe de los hechos).
  • Otra novedad de esta forma es que, con Robinson Crusoe, el héroe burgués queda en el centro de la novela.
  • La creencia que se expresa en Robinson Crusoe de que el trabajo duro conduce a una vida agradable a Dios, lo posiciona como un representante del puritanismo. Dos siglos más tarde, en la teoría del sociólogo Max Weber, se afirma que una determinada ética religiosa del trabajo es la base para el desarrollo del capitalismo moderno.
  • La novela contiene ideas importantes sobre la ilustración. Por ejemplo, la relación alumno-maestro que se establece entre Robinson y Viernes deja en claro que el ser humano necesita de la educación para desarrollarse completamente.

Antecedentes históricos

La era augustana y puritanismo

La novela de Daniel Defoe apareció en una época especialmente fructífera de la literatura inglesa. La literatura augusta (aproximadamente entre 1700 y 1744) constituye el punto cúlmine del clasicismo inglés y estuvo especialmente signada por el escritor Alexander Pope. Este nombre se remonta al hecho de que los escritores de la literatura augusta se orientaban a la antigüedad griega y romana. Entre los autores famosos de esa época, Daniel Defoe era considerado marginal, porque provenía del periodismo. Jonathan Swift dijo alguna vez sobre él: “El tipo al que expusieron a la vergüenza y cuyo nombre he olvidado”. Sin embargo, Defoe se encuentra entre los autores cuyas obras se volvieron especialmente populares. Con Robinson Crusoe pudo lograr, por así decirlo, dar a luz a la novela inglesa moderna.

El contexto histórico concreto se trasluce en muchos puntos de la novela. La influencia de la Ilustración y la creencia de que todo es posible y de que el avance nunca se detiene aparecen en cada página. La aceleración de la religiosidad y el trabajo en Robinson Crusoe merecen especial atención. Defoe era presbiteriano, una forma especial de puritanismo. Los puritanos intentaban transformar la iglesia anglicana. Ese fue uno de los factores que condujeron a la guerra civil inglesa (1642-1649). El puritano Oliver Cromwell derrotó al rey Carlos I, lo condenó a la muerte y convirtió a Inglaterra en república. Con el retorno de Carlos II y la restauración de la iglesia que esto trajo consigo, los puritanos fueron excluidos de todos los puestos relevantes. El personaje de Robinson Crusoe muestra l ética de la burguesía puritana del trabajo duro y la confianza en Dios como conductos para el bienestar y la riqueza. Los puritanos, que también fueron los primeros colonizadores de Estados Unidos, equiparaban el bienestar material con el agrado de Dios, que sirvió luego como base ideológica para la filosofía pragmático-utilitarista y, más tarde, para el capitalismo.

Origen

Para su novela, Daniel Defoe recurrió a diversas fuentes. Una de ellas es la historia del marinero escocés Alexander Selkirk, quien desertó de un barco y pasó solo 4 años en la isla Juan Fernández, al noroeste de Chile. En 1709, un capitán inglés lo encontró y lo llevó de regreso a su hogar. El capitán publicó más tarde la conmovedora historia de Selkirk. Por su parte, el título original de la novela de Defore llenaba, como era usual para la época, la totalidad de la portada de libro y constituye un pequeño “resumen” de la historia: La vida y las extrañas aventuras de Robinson Crusoe, un marinero de York que pasó veintisiete años solo en una isla deshabitada frente a las costas americanas, cerca de la desembocadura del Orinoco, a donde fue arrojado por el mar después de un naufragio en el que falleció toda la tripulación excepto él. Además, el informe de cómo fue rescatado por piratas de un modo increíble. Escrita por él mismo. La publicación de Robinson Crusoe 1719 se produjo en forma anónima. El mismo año, Defoe envió la continuación. En Más aventuras de Robinson Crusoe, el héroe vuelve a abandonar su vida segura y parte con Viernes en una expedición por Persia, India, China, Rusia y, finalmente, su isla, en donde la población que allí había quedado siguió desarrollándose. En 1729, la colección se completó con la colección de ensayos Serias reflexiones durante la vida y las sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe. Las dos continuaciones quedaron prácticamente en el olvido.

Influencia

La obra de Defoe, que se convirtió inmediatamente en un gran éxito, despertó envidias y provocó la aparición de algunos textos difamatorios, a los que el autor respondió tardíamente. Las dos continuaciones eran más importantes para él, pues consideraba que se estaba produciendo una revolución literaria y que sus lectores sabrían reconocerlo. En el año de su publicación, se vendieron cuatro ediciones. En otros países, además de las traducciones, un año más tarde, aparecieron las imitaciones y versiones locales. Entre ellos se encontraban un Robinson holandés (1721), un Robinson alemán, también llamado Bernhard Creutz (1722) y hasta un Robinson sajón (1722). Además, aparecieron publicaciones francesas, americanas y suecas, así como el libro La familia suiza Robinson (1812), de Johann David Wyss. El libro de Defoe creó un nuevo tipo de novela: la robinsonada. Johann Gottfried Schnabel escribió la versión alemana más famosa, La isla Felsenburg (1721).

La historia de Robinson Crusoe como epítome del hombre solitario en una isla se convirtió en uno de los mitos más importantes de la cultura occidental. En especial para los románticos, este es un libro de gran importancia: las ansias de viajar, el espíritu aventurero y, sobre todo, Viernes, el noble salvaje, eran especialmente valorados. La novela ejerció una gran influencia en la literatura de viajes, en las novelas educativas y en las llamadas novelas de estados utópicos. Una de las adaptaciones modernas más conocidas de este tema es El señor de las moscas, de William Golding (1954), en la que algunos jóvenes cadetes militares deben hacer tierra en una isla y, divididos en dos grupos opositores, luchan por sobrevivir y se vuelven completamente salvajes, hasta que finalmente los rescatan. En su novela Viernes o el limbo del Pacífico (1967), Michel Tournier hace de Viernes el héroe que enseña a Robinson a disfrutar de una vida lúdica y cercana a la naturaleza. La novela de Defoe fue llevada al cine en varias ocasiones. La más reciente representación fílmica de este tema es El náufrago (Cast Away, del 2000), con Tom Hanks en el papel principal.

Sobre el autor

Daniel Defoe nació en el año 1660 en Londres. Su padre era carnicero y no pertenecía a la iglesia anglicana. Fue por ello que Daniel, quien más tarde se convertiría en un ardiente opositor de protestantismo, tuvo vedado el acceso a la universidad. Su plan original era convertirse en un sacerdote presbiteriano, pero abandonó la idea para perseguir una carrera como comerciante. Sin embargo, en poco tiempo, su empresa terminó en la bancarrota y las deudas se acumularon, deudas que, por otra parte, lo acompañarían toda su vida. Publicó varios panfletos y gacetillas en los que defendía la tolerancia religiosa y las reformas sociales. En 1702 escribió un tratado en el que atacaba a la Iglesia anglicana. Un año más tarde fue puesto en prisión y sometido al escarnio público por este hecho, pero el pueblo salió en su defensa. Luego de su liberación, Defoe se convirtió en periodista y, hasta 1713, se dedicó a la edición de la revista The Review. En ella apoyaba la unión entre Escocia e Inglaterra. Recién a sus 60 años, empezó a escribir novelas. La primera fue también la más famosa de todas: Robinson Crusoe (1719). Más tarde se publicaron, entre otras, Memorias de un caballero (1720), Las aventuras del capitán Singleton (1720), Venturas y desventuras del famoso Moll Flanders (1722) y Diario del año de la plaga (1722). Daniel Defoe murió el 26 de abril de 1731 en Londres.


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