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Inteligencia práctica
Libro

Inteligencia práctica

El arte y la ciencia del sentido común

Jossey-Bass, 2007
Primera Edición: 2007 plus...

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Clasificación editorial

8

Cualidades

  • Aplicable

Reseña

Todos conocemos a alguna que otra persona sumamente inteligente que continuamente hace cosas sumamente estúpidas. Seguramente puede terminar el crucigrama del domingo del New York Times en menos de 10 minutos y multiplicar cifras de siete dígitos más rápido que la calculadora. Pero también es cierto que estas personas no pueden mantener un trabajo y no pueden parar de hablar sobre sus “brillantes” ideas (“No puedo creer que todavía no leíste mi comprobación de 427 páginas sobre la conjetura de Goldbach”). ¿Qué es lo que pasa? Bueno, si Kart Albrecht está en lo correcto, el coeficiente intelectual no cuenta toda la historia de la inteligencia humana. Quizás más importante que el coeficiente intelectual en bruto, en especial en el mundo actual, sea la inteligencia práctica: la habilidad de razonar con sentido común de forma estructurada para resolver problemas importantes. Afortunadamente, la inteligencia práctica, al igual que otras habilidades mentales, no viene fijada desde el nacimiento. ¿Cómo se la puede desarrollar? Comience leyendo este sensato libro que getAbstract recomienda a todos los que deseen ser no sólo inteligentes sino también eficaces.

Resumen

Por qué el Coeficiente Intelectual no es suficiente

Ya pasó la época en que “inteligencia” quería decir CI (coeficiente intelectual), ese misterioso factor “g” de la inteligencia general, tan amado por los especialistas en psicometría. Unos pocos afortunados nacían con grandes cantidades, otros con muy poco y la mayoría de las personas querían más – lo que fuera que eso era exactamente. Luego apareció el psicólogo de Harvard, Howard Gardner. Con la opinión de que la capacidad humana no podía quedar reducida a un solo indicador, Gardner postuló la teoría de las “inteligencias múltiples.” Identificó siete “inteligencias” y dejó entrever una octava. Otros pensadores han enumerado más. Pero en lugar de seguir entusiasmándonos (“¡Yo tengo inteligencia para tejer!”), simplemente asumamos que las personas tienen seis inteligencias: inteligencia abstracta (razonamiento simbólico, como en matemática y lógica); inteligencia social (habilidades para tratar con las personas); inteligencia emocional (manejo de las emociones); inteligencia estética (sentido del diseño en varias artes); inteligencia kinestésica (habilidades espaciales y corporales, como las requeridas para la danza clásica...

Sobre el autor

Karl Albrecht es consultor, pronosticador, orador y autor de temas de gestión.


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