Resumen de El retrato de Dorian Gray

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El retrato de Dorian Gray resumen de libro

Clásico de la literatura

  • Novela
  • the age of decadence

De qué se trata

La obra de arte como espejo del alma

Oscar Wilde era un dandi de libro: siempre estaba bien vestido, tenía los mejores modales y era un brillante interlocutor. La alta sociedad del Londres de finales del siglo XIX lo amaba, a pesar de que los pasquines se burlaban de él. Esto cambió con la publicación de su única novela. El retrato de Dorian Gray generó ruido en 1890, que se transformó en un escándalo cuando, cinco años más tarde, la homosexualidad del escritor se hizo pública. La trama de Dorian Gray es sencilla pero genial: el joven Dorian desea permanecer por siempre joven y bello, y que, a cambio, su retrato sea el que envejezca. Seducido por un aristócrata cínico, Dorian disfruta del placer y los excesos, lleva a otras personas a la perdición y no duda en cometer un asesinato. Al final, sin embargo, le remuerde la conciencia, pero para recuperar el rol original, deberá sacrificarse. Gracias al humor de los diálogos, la novela de Wilde se lee con facilidad. El culto a la juventud y la belleza y sus oscuras consecuencias siguen siendo actuales, en vista de los adictos a las selfies y de las estrellas fugaces de los medios. Junto a sus divertidas obras de teatro, la novela de Wilde es una de sus obras más profundas.

Ideas fundamentales

  • El retrato de Dorian Gray es la única novela de Oscar Wilde.
  • El libro desató un escándalo en 1890, ya que fue considerado extremadamente inmoral.
  • La novela describe un sueño que se transforma en pesadilla: el joven Dorian Gray desea permanecer joven y bello para siempre.
  • Su deseo se cumple: en su lugar, envejece el retrato que el famoso pintor Basil Hallward le ha pintado.
  • Bajo la influencia del cínico Lord Henry Wotton, Dorian llevará de aquí en adelante la vida de un esteta y hedonista.
  • El placer desenfrenado deja huellas: no en Dorian, sino en su retrato, que se vuelve cada vez más horrífico y que, por temor a las miradas ajenas, Dorian oculta en una habitación abandonada de su casa.
  • Nadie sospecha que el siempre joven y bello Dorian ha arruinado a varias personas y que ha llevado a la muerte a una actriz infelizmente enamorada de él.
  • Cuando el pintor Basil Hallward ve el horrendo retrato, Dorian lo asesina.
  • Finalmente, Dorian decide destruir su retrato; pero al hacerlo, se mata a sí mismo. Los sirvientes encuentran a un anciano muerto, mientras que en el cuadro de nuevo se aprecia al bello joven.
  • La relación entre Dorian y su retrato es una alusión a Narciso, el personaje de la mitología griega que estaba enamorado de sí mismo.
  • En el prólogo de la novela, Oscar Wilde expresa su punto de vista sobre el movimiento literario del esteticismo, del que se volvió un ícono en Inglaterra.
  • Los elementos homoeróticos del libro fueron utilizados en un juicio en contra del autor.
 

Resumen

El encantador Dorian Gray

En su taller, el pintor Basil Hallward descubre su nueva obra maestra: el retrato de un joven extremadamente bello, un verdadero adonis con piel de marfil y un rostro tan suave como pétalos de rosa. Lord Henry Wotton se ha acomodado en el diván del taller y aplaude la obra de Hallward, mientras fuma opio. El artista no quiere revelar el nombre del modelo al cínico Wotton, pero se le escapa sin querer. Su nombre es Dorian Gray, y Basil lo conoció en una recepción. Desde su primer encuentro, la figura perfecta del muchacho ha marcado su vida. Basil tiene la sensación de que, con Dorian, comienza una nueva era en el arte. No quiere que Lord Wotton conozca a Dorian, pues teme que su moral corrupta arruine la esencia sincera e inocente de Dorian. Sin embargo, no puede impedirlo: de repente, Dorian Gray está en la puerta.

La pérdida de la inocencia

En contra del deseo expreso de Basil, Dorian le pide a Lord Wotton que se quede, mientras el pintor termina el retrato. Dorian siempre se aburre porque Basil no emite palabra mientras trabaja. En su lugar, Lord Wotton derrocha verborragia sobre el joven Dorian, tanto, que pronto le pide que se detenga. Según el Lord, la abstinencia lesiona el cuerpo y el alma: las tentaciones están ahí para ceder a ellas; de lo contrario, el alma enferma de lascivia. Dorian queda impresionado ante tales ideas y siente que su interior se agita. Lord Wotton lo nota con satisfacción. Le intriga descubrir hasta dónde puede influir sobre Dorian.

“En el fondo, la conciencia y la cobardía son la misma cosa, Basil. La conciencia solo es el nombre registrado de la empresa”.

Durante una pausa, ambos salen a pasear por el jardín y Lord Wotton le dice a Dorian que su juventud es su mayor don y que debe aprovecharla. No debe dejar pasar ningún sentimiento; debe experimentar un nuevo hedonismo, sin renunciar a ningún placer y disfrutando de las pasiones de su juventud. Las palabras del noble impactan a Dorian, sobre todo la advertencia de que la juventud es breve. Después de otros quince minutos, el retrato está listo. Lord Wotton está encantado y hasta Dorian siente que un escalofrío recorre su cuerpo: al ver el cuadro, con las palabras de Lord Wotton todavía resonando en su cabeza, reconoce de golpe su propia belleza, y también su mortalidad. Desea permanecer joven y bello por siempre y que, a cambio de ello, su retrato sea el que envejezca. Lord Wotton quiere comprar el cuadro, pero Dorian lo reclama para sí. Basil se lo obsequia. Lord Wotton les propone ir juntos al teatro por la noche. Basil no tiene ganas, pero Dorian acepta.

Investigaciones sobre Dorian

Al día siguiente, Lord Wotton visita a su tío, Lord Felmor, que pasa casi todo el día en el club y que por eso conoce prácticamente a todo el mundo que vale la pena conocer. Lord Wotton quiere saber más sobre los padres de Dorian Gray. Así, se entera de que es sobrino de Lord Kelso. La madre de Dorian, Margarete Devereux, era bellísima, pero murió al dar a luz a Dorian.

“La única posibilidad de deshacerse de la tentación es ceder a ella”.

Mientras tanto, Dorian almuerza con Agatha, la tía de Lord Wotton, una conocida filántropa. Lord Wotton fue quien organizó el almuerzo. De camino a casa de su tía, piensa en todo lo que puede hacer con el joven Dorian. Es que el muchacho reacciona con tanta sensibilidad a sus palabras que es un placer moldearlo a su imagen y semejanza. Y precisamente este es el plan de Lord Wotton: influir en Dorian y dejar su sello en él. Durante el almuerzo, Lord Wotton entretiene a los invitados con detalles sobre su filosofía del placer y del hedonismo. Dorian absorbe cada una de sus palabras.

La bella actriz

Un mes más tarde, Dorian visita a Lord Wotton. Le confía que se ha enamorado de una actriz cuando, días atrás, fue al teatro a ver Romeo y Julieta. La puesta en escena resultó ser aburrida, pero Sybil Vane, la actriz que representaba a Julieta, era divina. Dorian no puede quedarse a cenar porque quiere regresar al teatro. Cuando se marcha, Lord Wotton se regocija en su maldad: ¡Qué increíble experimento humano se produce justo frente a sus ojos! Esa misma noche, recibe un telegrama que da cuenta del compromiso entre Dorian y Sybil. Sybil le habla a su madre sobre el príncipe azul del que se ha enamorado. Jim Vane, el hermano de Sybil, no confía en su hermana. Debe partir de viaje a Australia, pero jura matar al maldito que haga infeliz a su hermana.

En el teatro

A la noche siguiente, Dorian, Basil y Lord Wotton acuerdan ir juntos al teatro. Basil discute con Lord Wotton el rumor del compromiso de Dorian. No puede creerlo: después de todo, la diferencia de clases sociales es evidente. Lord Wotton no es tan cerrado: considera que es una buena idea que Dorian se case. En seis meses, encontrará a otra, de todos modos. En ese momento, Dorian llega con una sonrisa. A todas luces, Basil no está particularmente feliz por los planes de matrimonio, pues siente que su Dorian se aleja cada vez más de él. El teatro está repleto. Se produce un escándalo: todos piensan que Sybil es preciosa, pero su actuación es horriblemente rígida y mala. Dorian se avergüenza por los abucheos y silbidos del público ante sus amigos, que deciden abandonar el teatro después del segundo acto. Al finalizar la obra, el muchacho visita a Sybil en su camarín y la insulta por haber realizado una actuación tan miserable. Ella le implora que entienda que actuó mal porque lo extrañaba, pero Dorian la acusa de ser una actriz de cuarta con un bello rostro, y no quiere volver a verla jamás.

Transformaciones

De regreso a casa, Dorian cuestiona sus propias acciones. ¿Trató a Sybil con demasiada rudeza o ella tiene la culpa de su reacción? Al ver su retrato, se asusta: la imagen se ha modificado. Las comisuras de los labios se han manchado con un dejo de maldad. Dorian no da crédito a sus ojos y cree que se debe a su nerviosismo, pero cuando a la mañana siguiente la expresión sigue ahí, él recuerda su deseo de que el cuadro cargue con sus pecados para que él pueda seguir siendo joven y bello. El retrato le parece ahora una advertencia para su conciencia. Decide disculparse con Sybil y casarse con ella. Sin embargo, Lord Wotton lo sorprende y le informa que Sybil se ha quitado la vida durante la noche. Al principio, Dorian está en estupefacto, pero poco a poco Lord Wotton logra convencerlo de que su muerte es un final artístico bien logrado, como en una tragedia griega. Considera que la tristeza es completamente inadecuada en esta situación, por lo que ambos acuerdan ir a la ópera. Dorian empieza a disfrutar cada vez más que el retrato asuma sus pecados. Esto le abre las puertas a posibilidad impensadas.

Paranoia

A la noche siguiente, Basil visita a Dorian y se sorprende al ver que su amigo casi no piensa en el suicidio de la joven actriz. Sin embargo, en vista de la actitud inocente que adopta Dorian, Basil no se atreve a darle un sermón. En su lugar, quisiera ver el retrato, que piensa exponer pronto en París. Dorian le niega a su amigo la posibilidad de echar un vistazo a la pintura. Una vez que Basil se ha marchado, Dorian lleva el retrato a una habitación desocupada de la casa. Un miedo paranoico se apodera de él: nadie debe ver el cuadro; ni siquiera su sirviente, Víctor.

El nuevo hedonismo

Dorian Gray vive durante muchos años la vida de un dandi, de un esteta que solo se interesa por las cosas bellas de la vida. El nuevo hedonismo que Lord Wotton alguna vez predicó, se manifiesta en la vida de Dorian. Un libro sobre un bon vivant francés que le ha dado Lord Wotton lo inspira una y otra vez a experimentar nuevas aventuras. Pasa su tiempo en cuchitriles de mala muerte en el puerto de Londres, recorre los antros con monedas falsas y se deja llevar por sus deseos, sin importar cuáles sean. La moral ya no le importa. Y, sin embargo, es un caballero culto, el hombre mejor vestido en la ciudad. La alta sociedad descree de los rumores sobre su vida desenfrenada: basta con ver el radiante rostro juvenil de Dorian Gray para saber que debe ser inocente.

“Un nuevo hedonismo, eso es lo que necesita nuestro siglo”.

Un día antes de cumplir 38 años, Dorian se encuentra por casualidad con Basil, quien está a punto de viajar a París, donde desea ocupar un taller. Basil asedia a Dorian con preguntas sobre los rumores sobre su vida alocada: se dice que Dorian está vinculado con algunos de los más grandes escándalos de la ciudad y que es responsable de la caída social de varias personalidades. Ya en su casa, y con una sonrisa, Dorian conduce a Basil a las habitaciones del piso superior, donde le muestra su “alma”: el retrato. Asqueado, Basil retrocede. Desde el lienzo lo observa un horrífico rostro diabólico. Es como si el pecado mismo fuera un asqueroso moho que devora, cubre y deforma el bello rostro del cuadro. Basil cae de rodillas y exige a Dorian orar con él por su alma. En ese momento, el pánico se apodera de Dorian: toma un cuchillo y apuñala al pintor.

Los pecados de juventud

Para deshacerse del cuerpo, Dorian extorsiona a su viejo amigo, Alan Campbell, con el que tuvo una relación en el pasado. El químico logra eliminar el cuerpo con ácido nítrico, de modo que no quedan restos. Una vez que ha eliminado todos los rastros de la presencia de Basil, Dorian se hace conducir hasta una de las cuevas de opio para aplacar su conciencia. Aquí se encuentra con varias personas a las que ha arruinado, y huye. De pronto, siente la boca de un revólver en su nuca: Jim Vane, el hermano de Sybil, cree reconocer en él al hombre por el que su hermana se suicidó, pero Dorian logra convencerlo de que se trata de un error: a todas luces, Dorian es demasiado joven como para haber conocido a su hermana 20 años atrás. Cuando una prostituta le jura a Jim que sí se trata de “ese” Dorian Gray, que ha sellado un pacto con el diablo, Dorian aprovecha para escapar.

El asesinato del retrato

Al día siguiente, su mala conciencia lo acosa: durante una recepción, Dorian se desmaya porque ve en todas partes al hermano de Sybil. Incluso durante una fiesta en su casa de campo, Dorian está convencido de que Jim está cerca. Durante una cacería de liebres, descubre que no estaba del todo equivocado: uno de los cazadores confunde a un hombre con una libre y le dispara. El hombre resulta ser el hermano de Sybil, quien ha muerto tratando de vengar a su hermana. Dorian respira aliviado, pues ya no hay nada en su pasado que debiera temer. A pesar de esto, le confiesa a Lord Wotton que quiere cambiar y llevar una vida de bien. El noble rechaza esta idea con su típica ironía: Dorian nunca cambiará. No puede hacerlo. Hizo de su vida una obra maestra y, si ahora quiere ser bueno, es solo porque esto le permitirá acceder a nuevas sensaciones. Más tarde, Dorian reflexiona sobre las palabras de Lord Wotton. ¿Es realmente imposible cambiar? De pronto recuerda el retrato: el único testigo del asesinato de Basil. Toma un cuchillo y apuñala la horrible imagen. En ese mismo momento, su sirviente oye un espantoso grito. Cuando, poco después, acompañado de varios policías, abre la puerta de la habitación, encuentra que el retrato de Dorian Gray cuelga en la pared, ostentando su belleza original. En el suelo yace un anciano arrugado, extremadamente feo, con un cuchillo clavado en el pecho. Solo los anillos de sus manos revelan que se trata de Dorian Gray.

Acerca del texto

Estructura y estilo

Los 20 capítulos de la novela están precedidos por un prólogo que parece un manifiesto del esteticismo: en él formula con claridads sus tesis sobre el artista, el arte, la literatura y sus posibilidades de expresión. Propone tesis como: “Todo arte es al mismo tiempo símbolo y superficie. Quien atraviesa la superficie, lo hace bajo su propio riesgo. Quien descifra el símbolo lo hace bajo su propio riesgo” y “Todo el arte es completamente inútil”. Este es el lenguaje y el estado anímico del fin del siglo XIX, caracterizado por la adicción al placer y la tendencia a la decadencia. La novela, por momentos, parece más bien una pieza teatral disfrazada de prosa: las conversaciones inteligentes y graciosas determinan el estilo. Una de las características más distintivas del texto son los aforismos que Lord Wotton aprovecha para traer a colación en todo momento. Las escenas y los diálogos son tan vívidos, que podrían haber sido escritos como una obra dramática. Los personajes principales son meros tipos unidimensionales, a cada uno de los cuales puede asignársele una función clara: Basil Hallward representa la vida moral, en tanto que Lord Wotton muestra el cinismo descarnado y Dorian Gray, la obra del nuevo hedonismo.

Enfoques interpretativos

  • La relación entre Dorian y su retrato es una alusión a la figura del Narciso de la mitología griega: el bello joven se enamora de su propio reflejo en el agua y eso es su perdición.
  • La novela ronda en torno a la adicción a la belleza y la juventud, cuya actualidad no se restringe solo al siglo XIX, sino que sigue vigente hoy día. Esta adicción hace que Dorian caiga en el egocentrismo, la inmoralidad y la completa autodestrucción.
  • Muchachos bellos y jóvenes, pecados ocultos, desviaciones secretas, una fuerza de atracción magnética: con todos estos motivos, tras la publicación de la novela, se desató un escándalo.
  • Oscar Wilde juega con las leyes artísticas del renacimiento que indican que en un cuerpo bello debe anidar un bello espíritu, es decir, un ser humano moralmente intachable. Dorian Gray responde a este principio, pero, al mismo tiempo, lo pervierte: al depositar todas las marcas físicas de sus acciones amorales en el cuadro, Dorian puede seguir llevando su vida pecaminosa sin que nadie lo note ni lo castigue. Esto también representa una crítica a la moral burguesa que se deja encandilar con demasiada rapidez por la belleza de las apariencias.
  • Además, la novela de Wilde enfatiza la moralidad del arte: según él, el arte es como el retrato de Dorian, ni bueno ni malo, y responde a otros principios. Wilde lo expresa en su prólogo: no hay libros morales o inmorales; los libros solo pueden estar bien o mal escritos. A pesar de ello, El retrato de Dorian Gray sigue siendo considerado un libro extremadamente moral.

Antecedentes históricos

Esteticismo en el fin de siècle

"Cambié las ideas de la gente y los colores de las cosas. Todo lo que yo hice o dije sorprendió a la gente. Consideraba que el arte era el mayor grado de realidad y que la vida era un simple escenario para la ficción. Desafié la capacidad imaginativa de la gente de mi tiempo, y tejí mitos y leyendas alrededor de mi persona. Rechacé todos los sistemas con una frase, toda mi existencia con un epigrama”. Esta es la opinión que Oscar Wilde tenía de sí mismo y de la influencia que ejerció en su tiempo, el fin de siècle, los ciernes del siglo XIX. Este concepto literario describe el periodo comprendido entre 1888 y 1914, conformado a partir de diferentes corrientes, todas ellas orientadas en contra del naturalismo y que vinculaba tendencias como el Jugendstil, la literatura decadente y el impresionismo. Para Oscar Wilde, las obras del escritor decadente Joris-Karl Huysman y, sobre todo, las teorías artísticas del inglés John Ruskin tienen un valor central.

Oscar Wilde se convirtió en uno de los representantes más importantes del esteticismo en Inglaterra. El movimiento del esteticismo se orientaba principalmente contra la chatura de la existencia burguesa y contra las normas morales o religiosas. En otras palabras, se oponía al canon de valores de la Inglaterra victoriana como consecuencia del materialismo y del utilitarismo capitalista, y al colonialismo y a la miseria autoprovocada oculta detrás de la falsa máscara de la filantropía. Según los fanáticos del esteticismo, la vida debería estar completamente dedicada al disfrute de la belleza. L’art pour l’art, el arte por el arte, se convirtió en el lema del esteticismo, entre cuyas filas se encuentran escritores como Charles Baudelaire, Stefan George y Hugo von Hofmannsthal.

Origen

Aún antes de alcanzar el punto más alto de su fama literaria, Oscar Wilde escribió su única novela. El retrato de Dorian Gray se publicó en el verano de 1890 en la revista Lippincott’s Monthly Magazine. El libro desató un escándalo de dimensiones inesperadas. El arte, según se esperaba en la Inglaterra victoriana, debía ser moralizante y educativo, pero los críticos de Wilde solo veían una obra completamente inmoral. Decepcionado por la crítica, Wilde revisó la obra una vez más antes de su publicación definitiva en 1891: agregó seis capítulos adicionales e incorporó un prólogo con el que buscaba defenderse de las críticas recibidas y evitar nuevos ataques. Sin embargo, esto solo logró facilitar las cosas a los críticos: a la luz del nuevo prólogo, Dorian Gray no solo resultaba inmoral sino una obra que tampoco quería ser moral. Según lo expresado por Wilde, el arte se bastaba a sí mismo y no debía servir a ningún fin, siempre y cuando fuera bello.

Influencia

Según sus propias afirmaciones, Wilde se describió a sí mismo en la novela y, para ello, tomó como referencia las diferentes facetas de su personalidad y las integró en diferentes personajes. En una carta de 1894 explicó: “Este extraño y colorido libro mío tiene muchas cosas de mí. Basil Hallward es quien yo creía ser, Lord Henry es lo que el mundo cree que soy; Dorian es quien quisiera ser, en otro tiempo, tal vez”. Las acciones carentes de moral y, aunque de modo solapado, el desenmascaramiento de los hipócritas de la sociedad inglesa, constituían una infracción, algo en lo que la prensa inglesa coincidía de forma unánime. Después de la publicación de 1890, el Daily Chronicle comentó el 30 de junio: “No hay un solo impulso bueno y santo en la naturaleza humana, ni siquiera una pizca del sentimiento o del instinto que la civilización, el arte y la religión han sembrado durante todos estos años como barrera entre lo humano y lo animal, que no sea objeto de burla y ridiculización en Dorian Gray”.

Wilde, que solo expresa de manera indirecta una relación homosexual entre el Basil y Dorian, hizo de este hecho una realidad: el mismo año en que se publicó la novela comenzó una relación homosexual con Lord Alfred Douglas. Esto provocó un escándalo. Oscar Wilde se defendió de las acusaciones del padre de Douglas, el marqués de Queensberry, que hizo públicas sus acusaciones. El asunto fue llevado a juicio: Wilde fue encontrado culpable de infringir la Ley de la Sodomía y condenado a dos años de trabajo forzado. Durante el juicio, El retrato de Dorian Gray fue considerado como prueba de la tendencia homosexual del autor.

Sobre el autor

Oscar Wilde nació el 16 de octubre de 1854 en Dublín. Su madre era escritora y su padre, cirujano. Wilde estudió filología clásica en Dublín y Oxford. Ya durante sus épocas de estudiante admiraba los ideales del esteticismo y ponía en práctica la idea de extender el culto a la belleza a todas las áreas de la vida. Su presencia excéntrica, su larga cabellera y exquisito guardarropa lo hicieron famoso en su entorno. En 1879, Wilde se mudó a Londres, donde enseñó estética y escaló rápidamente en la alta sociedad. En 1884 se casó con la acaudalada y educada Constance Lloyd, quien dio a luz a dos niños: Cyril (1885) y Vyvyan (1886). Luego de varios trabajos líricos, ensayos y cuentos, en 1891 publicó El retrato de Dorian Gray. Su pieza dramática de 1892, El abanico de Lady Windermere, lo estableció de forma definitiva como un escritor exitoso, de enorme humor y aguda inteligencia. Su fama se afianzó durante los años que siguieron, con piezas como Una mujer sin importancia, Un esposo ideal y La importancia de llamarse Ernesto. Por tener relación de varios años con el joven Lord Alfred Douglas, Wilde fue condenado a dos años de detención. En prisión escribió De profundis. Pasó sus últimos años en la pobreza, ayudado por sus amigos de Europa. Hasta su muerte, en París, el 30 de noviembre de 1900, solo publicó La balada de la prisión de Reading, un texto sobre su experiencia en prisión.


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