Resumen de La isla del tesoro

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La isla del tesoro resumen de libro

Clásico de la literatura

  • Historia de aventuras
  • Literatura victoriana

De qué se trata

Entretenida búsqueda de un tesoro pirata

La isla del tesoro narra una aventura de un tiempo lejano, en el que todavía había piratas y tesoros escondidos en islas desiertas. En esta novela, un mapa de una isla cae en manos del joven Jim Hawkins. El mapa indica el lugar donde el mayor pirata de todos los tiempos ha escondido su botín. Junto con un barón, un médico y una colorida tripulación, Jim parte en busca de la isla. Una parte de la tripulación resulta estar compuesta por mercenarios amotinados, por lo que los buenos buscadores del tesoro deberán sortear un sinnúmero de obstáculos antes de poder obtener su recompensa. Son pocos los marineros que regresan sanos y salvos a Inglaterra. El autor recurre a un apreciado tema de las novelas de aventura del siglo XIX: la búsqueda del tesoro pirata. Con el lenguaje simple y colorido de La Isla del tesoro, Stevenson da una impronta personal al género. Su novela constituye uno de los puntos cúlmines de la literatura de aventuras y ha encontrado ávidos lectores no solo entre los adolescentes, sino también en el público adulto.

Ideas fundamentales

  • La isla del Tesoro es una clásica novela de aventuras de finales del siglo XIX.
  • El héroe y narrador de la historia es un muchacho de nombre Jim Hawkins.
  • El mapa de una isla, con las indicaciones para llegar al tesoro escondido del pirata Flint, cae en manos de Jim.
  • Junto con los notables de su ciudad natal en Inglaterra, Jim va en busca del tesoro.
  • Algunos mercenarios de la tripulación de Flint que responden a las órdenes de Jon Silver, el pirata de una sola pata, se escabullen a bordo del barco.
  • Una vez en la isla del tesoro, la tripulación se divide en dos grupos: el grupo de los leales, comandado por el propietario del barco, y el grupo de amotinados, bajo el mando de Silver.
  • Los leales se atrincheran en un fortín, porque allí es más fácil defenderse de los amotinados que en el barco.
  • En una de sus excursiones, Jim se encuentra con un pirata quien fue abandonado años atrás y que desde entonces vive solo en la isla. Jim utiliza el bote del pirata para recuperar su barco.
  • De regreso en el fortín, Jim cae en manos de los piratas que quieren matarlo; pero Silver lo impide.
  • Finalmente encuentran el tesoro, y Jim y sus compañeros regresan felices a Inglaterra.
  • En el libro, los piratas cobardes, amantes del alcohol y carentes de disciplina son inferiores a los buscadores del tesoro de buen corazón.
  • La isla del tesoro es una novela de aventuras tanto para adolescentes como para adultos.
 

Resumen

El descubrimiento del mapa del tesoro

La costa inglesa hacia 1750: El marinero Billy Bones toma un cuarto en una posada para quedarse en él por tiempo indeterminado. Consigo trae una enorme caja de madera. Bones pasa sus días observando los barcos y aterrorizando a los otros huéspedes con sus historias y canciones en las que el tema más importante es su bebida favorita: el ron. Bones le paga a Jim Hawkins, el hijo del posadero, para que le informe de inmediato en caso de ver llegar a un marinero con una pata de palo. Un día llega a la posada un viejo conocido de Bones. Jim no logra enterarse de su conversación, pero poco después, Bones sufre un ataque cardíaco. El médico que lo revisa, el Dr. Livesay, le vaticina que el ron que tanto disfruta le hará perder la vida. Bajo la impresión de estar al borde de la muerte, Bones le cuenta a Jim que fue contramaestre en el barco del capitán Flint y que ahora tiene un mapa que otros también quisieran tener. Pew, un ciego que infunde temor a cualquiera que lo ve, visita a Bones y le transmite el recado de que tiene tiempo hasta las 10 de la noche. Muy asustado por las palabras de su visitante, Bones muere poco después.

“Sus historias era lo que más aterrorizaba a la gente. Eran historias terroríficas sobre muertes y asesinatos, ataques, crímenes y colonias penitenciarias en aguas españolas”.

Jim, junto con su madre, abre la caja del marinero. Entre las ropas, el tabaco y las pistolas, encuentran una bolsa con monedas de oro y un paquete envuelto en papel de cera. Jim escucha a un grupo de hombres acercarse a la casa, toma el paquete y huye con su madre hasta el siguiente pueblo. Pero como la madre se desvanece en el camino, deben ocultarse debajo de un puente. Jim ve cómo un grupo de piratas, comandado por el ciego, ingresa por la fuerza a la posada. Encuentran al muerto y el oro en la caja de Bones, pero buscan infructuosamente el objeto de su deseo. Cuando el vigía de los piratas los alerta con un disparo, todos ponen los pies en polvorosa. Presa del pánico, el ciego corre en la dirección equivocada y perece bajo las herraduras de los caballos de los jinetes que se acercan. Estos jinetes son empleados de aduana que han decidido hacerle una visita a un barco sospechoso ubicado en las inmediaciones. La madre de Jim es trasladada al hospital, mientras Jim regresa a la posada y encuentra todo destrozado.

“Tendremos vientos a favor y cruzaremos rápidamente, no tendremos la menor dificultad en encontrar el lugar y conseguiremos montañas de dinero en el que podremos nadar y jugar como niños por el resto de nuestras vidas”.

El muchacho lleva el paquete al Dr. Livesay, quien se está quedando en la residencia del barón Trelawney. Juntos lo abren y encuentran un libro con inscripciones sobre sumas de dinero y un mapa confeccionado por el pirata Flint. El mapa muestra una isla con los datos geográficos exactos de su ubicación. Además, tres cruces muestran los puntos en los que hay enterrados municiones, plata y oro. El barón ya ha visto en otras oportunidades el barco de Flint surcando los mares y, animado por la posibilidad de vivir una aventura y de conseguir una riqueza inimaginable, decide emprender el viaje con Jim y el Dr. Livesay.

El viaje a la isla del tesoro

Transcurren varias semanas hasta que el barón logra comprar el barco Hispaniola en Bristol y contratar a la tripulación. Como cocinero contrata a John Silver, dueño de una pocilga de mala muerte, a quien solo le queda una pierna. Aunque trata a Jim amablemente, el muchacho no se siente a gusto en su cercanía, porque le recuerda a la descripción que Bones le dio del hombre que tanto le asustaba. El capitán Smollett expresa ya desde un principio sus reparos frente a una parte de la tripulación. Por ello, el barón y sus leales seguidores convierten la popa del barco en una fortaleza, por si acaso hubiera enemigos entre los marineros. El viaje hacia la isla transcurre sin problemas, pero, poco antes de llegar al destino, Jim, escondido en un tonel de manzanas, escucha a John Silver conversando con otro marinero. Rápidamente comprende que el cocinero del barco forma parte de la banda de piratas de Flint y que están planeando un motín con el objetivo de quedarse con el tesoro. John Silver amenaza con matar a todo el que no participe del motín, para evitar que haya testigos.

“Reconocí la voz de Silver y luego de las primeras palabras no me hubiera atrevido a mostrarme al mundo. Por el contrario, me quedé sentado, escuchando con temor y curiosidad, pues esas primeras palabras me habían mostrado que la vida de todas las personas honradas abordo dependía únicamente de mí”.

Jim informa al barón, al capitán Smollett y al Dr. Livesay sobre el complot. Smollett reconoce de inmediato que no tiene sentido atacar a los amotinados, hasta tanto no sepan quiénes están de su lado. Por esto, deben confesarse a sí mismos que son siete hombres confiables, incluido Jim, frente a 19 posibles amotinados. Entonces, deciden esperar. El ánimo en el Hispaniola cambia cuando echan anclas cerca de la isla del tesoro. Los marineros, que hasta ese momento obedecían las órdenes y se mostraban de buen humor, de pronto adquieren una expresión adusta y sólo siguen las órdenes a regañadientes. Todos sienten que algo está por suceder. Silver, por su parte, quiere evitar un ataque demasiado temprano de los amotinados, porque no tiene el mapa en su poder. Él prefiere atacar una vez que ya hayan encontrado el tesoro. Smollett reconoce esto y ofrece a Silver la oportunidad de calmar los ánimos con una excursión por tierra firme. Tras una decisión espontánea, Jim salta a uno de los botes y viaja a la isla.

Peleas en la isla del tesoro

Una vez que el bote ha encallado, Jim desciende y empieza a recorrer la isla por su cuenta. Avanza entre los arbustos y observa con cuidado las particularidades de la naturaleza de la isla. De pronto, se topa con un grupo de piratas. Oculto entre la maleza, es testigo de una discusión entre Silver y Tom, uno de los marineros leales. Puesto que Silver no logra convencer al marinero, le quiebra la espalda con su muleta y luego lo apuñala. Horrorizado, Jim huye hacia el interior de la isla. No ve la posibilidad de volver y tiene que escoger entre morir de hambre o morir en manos de los rebeldes.

“ (…) pero el sol brillaba tibio, las aves costeras volaban y pescaban a nuestro alrededor, y tendríamos que habernos alegrado de poder llegar a tierra tras un viaje tan largo por mar. Como suele decirse, el corazón se me fue al bolsillo. Y desde ese momento, comencé a odiar la isla del tesoro”.

En su huida, se encuentra con un hombre de aspecto salvaje. Su nombre es Ben Gunn y vive solo desde hace muchos años en la isla. Estaba en el barco de Flint cuando enterró el tesoro en la isla, ayudado por otros seis hombres. Esa vez, Flint regresó solo, pues asesinó a todos sus acompañantes. Tres años más tarde, Gunn volvió a pasar por la isla, esta vez en otro barco, y convenció a la tripulación de buscar el tesoro. Pero el tesoro no apareció y sus compañeros decidieron abandonarlo en la isla. Con el tiempo, logró construirse un barco y le confía a Jim dónde lo oculta. Gunn se alegra por la posibilidad de poder escapar de la isla, pero se horroriza al enterarse de que John Silver está abordo y de cuál es su papel en el motín.

“Por primera vez sentía la alegría de investigar. La isla estaba deshabitada, mis compañeros habían quedado atrás y a mi alrededor no había ni un alma viva, salvo las de los pájaros y las de los animales mudos”.

Mientras tanto, El Dr. Livesay hace una excursión a tierra firme y descubre, cerca de la costa, un fortín. Es una pequeña fortaleza con salidas para disparar y, además, cuenta con una fuente de agua. Convencido de que podrán defenderse mejor de los amotinados en tierra que en el barco, logra equipar el fortín con municiones y comida, después de varios viajes a la embarcación. Antes de dejar el barco a los amotinados, Smollett logra ganar a Gray, un marinero, para su causa. Durante el último viaje, el bote está demasiado cargado y la fuerza de las corrientes lo desvía de su camino. Un disparo del cañón del barco falla, pero el bote se hunde de todos modos. Los tripulantes deben abandonar las municiones y las provisiones, y correr hasta el fortín para ponerse a resguardo. Algunos piratas llegan hasta la empalizada junto con los héroes. Con disparos, logran ahuyentar a los maleantes y matan a uno de ellos. También, Tom Redruth, uno de los sirvientes, es herido de muerte. Otras balas de cañón pasan por encima del fortín.

“Por lo demás, todo estaba igual, el sol brillaba sin piedad sobre el pantano y las escarpadas laderas de la montaña y yo casi no podía creer que realmente se había producido un asesinato y que la vida de una persona había sido destruida con crueldad frente a mis ojos”.

Junto con Gunn, Jim llega al fortín. Allí, Smollett ya ha izado la bandera británica. Gunn se niega a entrar y le encarga a Jim decirle al barón dónde se encuentra. Jim entra al fortín y narra a los demás sus experiencias. A lo lejos, oyen los ruidos sordos de los piratas emborrachándose en su campamento, cerca del pantano. El doctor está seguro de que, allí, los piratas se pescarán alguna fiebre peligrosa. A la mañana siguiente, Silver se presenta en el fortín para exigir el mapa. A cambio, ofrece a los habitantes del fortín llevarlos en el barco y dejarlos en tierra firme o dejarlos en la isla con provisiones e informar al siguiente barco sobre su ubicación. Cuando Smollett rechaza la oferta, Silver anuncia que los atacará.

“No temíamos un disparo de rebote y, cuando una bala entró por el techo y salió por la puerta, nos acostumbramos a este deporte tanto que no le prestábamos más atención que al criquet”.

Efectivamente, poco después los piratas comienzan a disparar al fortín. Desde el interior, también se defienden con municiones. Cuatro piratas logran treparse a la empalizada e ingresar a la morada. Los héroes siguen la lucha afuera. Finalmente, logran vencer a los piratas y obligarlos a huir. Cinco de ellos yacen muertos en el suelo. De los héroes, Joyce ha perdido la vida. Cuando la polvareda se aplaca, es posible transportar a los heridos hasta el fortín y brindarles apoyo. Para Hunter, la ayuda llega demasiado tarde y muere por la noche, como consecuencia de una fractura de cráneo. El capitán Smollett tiene una herida de bala en el hombro y otra en la pierna. Ninguno de los piratas vuelve a aparecer. El Dr. Livesay se pone en camino para buscar a Ben Gunn.

Jim reconquista el barco

Jim vuelve a escaparse. Quiere ver si el bote de Ben Gunn está en el lugar que le indicó. Al caer la noche, lo encuentra. El bote es primitivo y pequeño. En lugar de darse por satisfecho y regresar, Jim tiene una idea alocada: rema en la pequeña nuez hasta el Hispaniola. La niebla le ofrece protección, pero el bote resulta difícil de controlar. La mayor parte del tiempo, gira sobre su propio eje y solo llega al barco gracias a los movimientos de la marea. En el barco hay dos vigías borrachos, peleando entre sí. Jim corta el ancla. El barco y el bote son arrastrados hacia mar abierto. Jim espera morir pronto entre las olas y se duerme vencido por el cansancio.

“(…) empecé a envidiar al doctor que paseaba bajo la sombra fresca de los árboles del bosque, donde los pájaros cantaban y los abetos despedían su perfume, mientras yo estaba casi pegado a la resina caliente, rodeado de sangre y de los cuerpos de los pobres muertos con un asco que era tan grande como mi miedo”.

Cuando despierta, sigue estando cerca de la isla. Lentamente, aprende a controlar el bote. Mientras busca el mejor lugar para encallar, descubre a cierta distancia al Hispaniola, expuesto al humor del viento y de las olas. Jim nota que el barco no tiene dirección y se acerca a él. Lo alcanza en el último momento antes de que la enorme embarcación destruya por completo su pequeño bote y trepa al barco. Allí encuentra a los dos vigías: uno está muerto, el otro todavía se mueve. Jim le trae vino para activar sus sentidos. Con su ayuda, conduce el barco hasta el extremo norte de la isla, donde lo lleva a una pequeña bahía. El marinero se arroja con un cuchillo sobre Jim, pero el muchacho se adelanta y lo mata de un disparo.

Descubrimiento del tesoro y regreso a Inglaterra

Jim se apura a cruzar la isla para llegar al fortín, atormentado por haber abandonado a sus camaradas y feliz por el éxito de su heroico acto. Sin embargo, al llegar al fortín no encuentra a sus amigos y cae en manos de los piratas. Sus compañeros abandonaron el fortín y entregaron el mapa a Silver. Al principio, los motivos para hacerlo son un misterio. Jim vuelve a encontrarse otra vez en peligro mortal pues los piratas quieren vengarse por haberlos llevado a la desgracia. Silver lo salva, imaginando que esto lo salvará de la horca en caso de que la aventura no termine como lo espera. De inmediato, su gente lo acusa de traición y quiere destituirlo, pero Silver logra salvar de todos modos su cabeza y la de Jim.

“Estaba convencido de que cuando saliera del canal, quedaría expuesto a la fuerza brutal de la rompiente, por lo que mis preocupaciones encontrarían un fin rápidamente. Podía enfrentar la muerte, pero correr a sus brazos con los ojos abiertos era más de lo que podía soportar”.

A la mañana siguiente llega el doctor para tratar a los enfermos de malaria. Se sorprende al ver a Jim e intenta convencerlo para que se fugue. Sin embargo, Jim le ha dado su palabra de honor a Silver de no escapar y no quiere romper su promesa. Finalmente, los seis piratas sobrevivientes parten con Jim en busca del tesoro. Poco a poco descifran las misteriosas indicaciones del mapa. Un esqueleto es la última referencia para encontrar el oro, pero, cuando llegan al árbol bajo el que se supone que debe estar escondido, solo encuentran una fosa vacía. Precisamente en el momento en el que los decepcionados piratas quieren arrojarse sobre Silver y Jim, el doctor, Gray y Gunn les disparan. Dos de los amotinados mueren y los otros escapan. Ahora descubren que Gunn ha encontrado el tesoro, lo ha desenterrado y lo ha escondido en una cueva. Ese es el motivo por el que el doctor cedió el fortín a los piratas: de ese modo podía buscar el tesoro sin interrupciones y no enfermar de malaria.

“El capitán Smollett yacía frente a un gran fuego y, en un rincón, noté el reflejo apagado del fuego en grandes montañas de monedas de oro y pilas de barras de oro. Ese era el tesoro de Flint que habíamos venido buscar de tan lejos y que ya había costado la vida de diecisiete personas del Hispaniola”.

Durante varios días, trasladan el tesoro desde la cueva hasta el bote. Cuando terminan, parten rumbo al siguiente puerto sudamericano. Allí, Silver, que ha sido tomado prisionero, logra escapar con una bolsa de oro. De regreso en Bristol, los héroes se reparten el tesoro del pirata Flint. El capitán Smollett usa su parte para retirarse, Gray sigue estudiando y se convierte en coproprietario de un barco, en tanto que Gunn gasta pronto todo el dinero y consigue un trabajo como cuidador de parques. A Jim lo persiguen las pesadillas de la isla y los gritos del loro de John Silver que repite una y otra vez “¡Oro! ¡Oro!”.

Acerca del texto

Estructura y estilo

La aventura de la isla del tesoro está narrada en seis partes y 34 capítulos. Estos últimos llevan un título que indican claramente su contenido. El narrador es el muchacho Jim Hawkins, quien relata sus propias experiencias. Jim escribe lo sucedido a pedido del barón Trelawney y del doctor Livesay. En tres capítulos, Stevenson cambia la perspectiva narrativa: en ellos es el Dr. Livesay quien informa lo que ha sucedido en el barco mientras Jim estaba en tierra. De tanto en tanto, el narrador se apropia de la trama y le otorga al lector el placer de saber, o al menos de sospechar, un poco más que los personajes de la novela. De este modo, Stevenson construye misterios que se resuelven en el transcurso de la trama y genera tensiones. El lenguaje utilizado es simple y plástico, los diálogos ocupan una gran parte del texto. Los tiempos del viaje de ida y vuelta solo se describen someramente. Los pasajes en los que se reflexiona sobre el efecto de la trama sobre los protagonistas son escasos y su tono es, por lo general, irónico. El mapa de la isla del tesoro que se adjunta a la novela facilita al lector la orientación espacial a la hora de seguir la trama.

Enfoques interpretativos

  • La isla del tesoro es, en primer lugar, una novela de aventuras escrita para niños y adolescentes. Su principal función es satisfacer las ansias de aventuras en lugares lejanos.
  • El libro, con sus personajes relativamente carentes de civilización, puede leerse como una contrafigura de la Inglaterra victoriana, cada vez más marcada por la industrialización. La novela muestra la concepción de Stevenson sobre el romanticismo: es el regreso a un tiempo –el tiempo de los piratas–, que para el momento del surgimiento de la novela hacía ya cien años que había desaparecido.
  • Al subrayar las coincidencias o las acciones no planificadas que al principio resultan extrañas pero que resulta de ayuda para los héroes, el autor expresa su creencia de que la suerte estará del lado de quienes son moralmente buenos.
  • Jim Hawkins, como héroe juvenil y yo narrativo de la novela de aventuras, no comparte con el lector qué ha sido de él luego de encontrar el tesoro. Mucho más importante le resulta contar sus aventuras por tierra y por mar: cuando debe valerse por sí mismo, toma decisiones espontáneas y, con sus acciones valientes y casi adultas, logra marcar el rumbo de la historia y ayuda a salvar a los buscadores del tesoro.
  • Entre los personajes centrales, John Silver es el único que tiene un carácter particular y contradictorio. A diferencia de sus compañeros piratas, tontos, descuidados y borrachos, no solo actúa con inteligencia, sino que se comporta compasivamente con Jim. Es posible percibir la simpatía que Stevenson siente por este personaje, ya que al final de la novela Silver logra huir.
  • La naturaleza en la isla no es idílica, más bien subraya los oscuros hechos que allí se producen. En sus pantanos acecha la malaria y esta amenaza influye directamente sobre la trama.
  • Con esta novela, Stevenson expresa su crítica a la actitud materialista de su tiempo. En La isla del tesoro, la codicia omnipresente es el motivo central para el accionar de todos los personajes. Jim odia la isla en todo momento: incluso al final de su narración habla sobre sus pesadillas y sobre el loro que repite la palabra “oro” sin cesar.

Antecedentes históricos

El apogeo de los mercenarios

Durante los siglos XVI y XVII, el asiduo tránsito marítimo entre las potencias europeas y sus colonias en ultramar atrajo a los aventureros que querían asegurarse un poco de riqueza. Innumerables barcos con marginales, criminales y aventureros recorrían las aguas frente a las colonias. Estos mercenarios buscaban, sobre todo, las cargas valiosas de oro y plata trasportados en botes desde las colonias americanas y asiáticas hacia Europa. Atacaban los barcos, robaban las cargas y no tenían muchas contemplaciones con la tripulación. En tierra firme, atacaban las colonias. Si no hundían los barcos, seguían navegando bajo una bandera pirata negra. Algunos de los piratas actuaban con el consentimiento o el apoyo de los gobiernos de sus países de origen. Probablemente, el más famoso representante de este tipo de piratas fue Sir Francis Drake. En tiempos de la reina Isabel I, debilitó a los españoles con sus saqueos y compartió el botín con la reina. No todos los piratas eran figuras primitivas y sanguinarias. En los barcos piratas solían reunirse grupos de ilustres personajes. Los médicos de abordo muchas veces estaban mejor preparados que sus colegas en los barcos comerciales o de guerra. Como antropólogos, estos trotamundos brindaban estudios sobre culturas extranjeras; como investigadores, confeccionaban descripciones del mundo animal y vegetal, y mapas que descubridores como James Cook y héroes de guerra como Horatio Nelson usaban para navegar. Alexander von Humboldt creía que los investigadores europeos tenían poco para aportar a los estudios del mercenario William Dampier. La estructura social de los piratas era increíblemente avanzada: el botín se repartía según una fórmula previamente establecida y, si alguien perdía alguna parte del cuerpo, tenía derecho a una compensación adicional. Cuando se publicó La isla del tesoro, a finales del siglo XIX, Gran Bretaña era la primera potencia mundial. La reina Victoria no solo reinaba sobre Gran Bretaña, sino sobre un imperio que se extendía a lo largo de cinco continentes. Al mismo tiempo, allí era donde el desarrollo industrial estaba más avanzado. No eran los barcos a vela, sino los barcos a vapor los que dominaban los mares. Las aventuras como la de La isla del tesoro formaban parte del pasado.

Origen

En una especie de epílogo, Robert Louis Stevenson brinda información detallada sobre el origen de La isla del tesoro. Comienza diciendo que es más que un simple narrador de historias, pero que el público no reconoce el resto de su obra. Hasta La isla del tesoro, Stevenson había publicado ensayos, relatos de viaje y cuentos. Luego de numerosos intentos fallidos, a los 31 años, justo después de regresar de su primera estadía en los Estados Unidos, empezó a escribir esta novela durante una visita a sus padres en Escocia. Su inspiración y punto de partida fue un dibujo de una isla que había producido en una competencia artística con un muchacho. Llamó al dibujo “La isla del tesoro” y dejó que le diera alas a su imaginación para crear diferentes personajes en busca de un tesoro. A continuación, incluyó una lista de los capítulos. Su objetivo era escribir una historia para muchachos, sin profundidad psicológica. El primer personaje que desarrolló fue John Silver. Al principio escribía un capítulo por día y evaluaba el efecto entre los niños. Después de una pausa, logró terminar la novela en la ciudad suiza de Davos.

Influencia

Bajo el título de original: The Sea Cook: A Story for Boys (El cocinero del barco: una historia para muchachos), la novela se publicó a finales de 1881 en varias entregas en la revista Young Folks, pero no tuvo mayor resonancia. La primera edición como libro se publicó bajo el título Treasure Island (La isla del tesoro) en 1883 y se convirtió en un éxito inmediato entre los críticos y el público. La novela también significó un éxito comercial para Stevenson. De allí en adelante pudo vivir de su producción literaria.

La novela marcó la imagen de los piratas y el género de la novela de aventuras hasta nuestros días. Numerosos escritores confesaron ver a Stevenson como el modelo para sus propias creaciones y se expresaron con comentarios positivos sobre la obra del autor. Así, por ejemplo, Oscar Wilde dijo que Stevenson era un artista del lenguaje increíble y James Joyce lo describió como su maestro en el arte de estilo –aunque es posible que ambos se refirieran a otras obras de Stevenson en las que utiliza un estilo menos sencillo que en La isla del tesoro. El libro fue llevado al cine más de diez veces. La primera adaptación es del año 1908. En una versión de 1972, Orson Welles desempeñó el papel de John Silver. Además, la novela es considerada una fuente de inspiración para otras películas de piratas.

Sobre el autor

Robert Louis Stevenson nació en Edimburgo el 13 de noviembre de 1850, en el seno de una familia escocesa de clase media. Su padre era un ingeniero dedicado principalmente a la construcción de faros y, al igual que su madre, era muy religioso. Stevenson estudió primero técnica, luego abogacía y finalmente se concentró en la literatura francesa, la historia escocesa y las obras de Charles Darwin. En busca de mejores condiciones para su tuberculosis recorrió varios lugares del mundo. En 1873 viajó a Francia por seis meses, luego a California y al océano Pacífico. Volcó sus experiencias en relatos de viaje. En la década del setenta del siglo XIX, Stevenson se hizo de un nombre como autor de reseñas y ensayos, pero pronto decidió probar suerte con cuentos breves. Muchos de esos cuentos fueron publicados en 1882 en la colección The New Arabian Nights (Las nuevas noches árabes). Además, se dedicó a escribir poemas.En Escocia se enamoró de Fanny Vandergrift Osbourne, una estadounidense diez años mayor que él, y casada. Después de su divorcio se casó con ella en mayo de 1880 en San Francisco. Además de La isla del tesoro, la fama mundial de Stevenson se basa sobre todo en el relato El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, publicado en 1886, en el que describe un caso de doble personalidad. Ese mismo año también apareció Kidnapped (Raptado) y, dos años más tarde, The Black Arrow (La flecha negra), dos novelas con temas históricos. Después de la muerte de su padre, en 1887, Stevenson decidió abandonar Gran Bretaña. Al principio vivió en Estados Unidos, antes de viajar por el océano Pacífico. En Apia, Samoa, compró una finca, convencido de que no podría sobrevivir a los crudos inviernos en su país de origen. En la finca experimentó una etapa productiva a partir de 1890. Además de las obras literarias, Stevenson informes sobre la vida en las islas del océano Pacífico. El 3 de diciembre de 1894, Stevenson murió a la edad de 44 años, víctima de un derrame cerebral.


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