Resumen de Los crímenes de la calle Morgue

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Los crímenes de la calle Morgue resumen de libro

Clásico de la literatura

  • Horror
  • Literatura victoriana

De qué se trata

La primera historia policiaca

El analítico y talentoso joven francés C. August Dupin explica de una manera clara y concisa un doble asesinato a la vez espectacular y misterioso en París. El talento especial de Dupin radica en la observación precisa y, sobre todo, objetiva de todos los detalles. Solo al tomar en consideración todas las circunstancias extraordinarias de este caso, Dupin llega a su solución. Dupin no es un detective privado ni mucho menos un comisario, sino más bien un detective aficionado, aun cuando esta denominación es, en realidad, prematura en la historia de la literatura. Con Dupin, Poe logra con brillantez crear un modelo casi sin par de criminalistas posteriores, incluido Sherlock Holmes. La breve narración probablemente no surgió con la intención de crear un nuevo género literario, pero Los crímenes de la calle Morgue marca, sin duda, el nacimiento de la literatura policiaca.

Ideas fundamentales

  • Los crímenes de la calle Morgue es considerada como la primera historia policiaca de la literatura.
  • Contenido: Al joven francés C. August Dupin le llama la atención un informe periodístico sobre un misterioso doble asesinato en París. Junto con un amigo, estudia todos los testimonios y examina la escena del crimen. Con ayuda del pensamiento analítico, llega a las conclusiones correctas y resuelve el caso.
  • Dupin, con su proceder racional y analítico, es el prototipo de muchos detectives y comisarios literarios.
  • El amigo de Dupin, el narrador de la historia, es el precursor de muchos asistentes de detectives posteriores.
  • Una consideración teórica sobre el tema del pensamiento analítico sirve de introducción a la narración informativa.
  • El suspenso para el lector se deriva de la monstruosidad del crimen y la retención de información que el narrador mantiene hasta el final.
  • Poe establece como modelo a su protagonista Dupin y no lo desarrolla como personaje; esto también sirvió de ejemplo para thrillers posteriores.
  • Los crímenes de la calle Morgue surgió mientras Poe trabajaba como editor y crítico literario para una revista en Filadelfia.
  • C. August Dupin aparece como detective en otras dos narraciones de Poe.
  • Cita: “La profundidad se encuentra en los valles donde la buscamos, pero no en las cumbres de las montañas, que es desde donde la vemos".
 

Resumen

El pensamiento analítico

El pensamiento analítico es, en sí, difícil de analizar. El desembrollo de circunstancias complejas constituye su peculiaridad y efecto. Si bien la resolución exitosa de ese enigma parece muy intuitiva, es, sin embargo, el resultado de un proceso de pensamiento estrictamente metódico. Los estudios matemáticos enseñan el pensamiento analítico, aunque calcular y analizar no son lo mismo. Un elemento esencial del desciframiento y de un proceso de pensamiento analítico exitosos es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona. Esto requiere un esfuerzo mental mayor que el juego de ajedrez. En el ajedrez hay que estar concentrado para no pasar por alto una posible jugada. No se trata en absoluto de un asunto profundo, sino solo de un tipo de cálculo complicado.

Las características propias de la inteligencia, que suelen considerarse analíticas, son, por su naturaleza, poco accesibles al análisis.

En cambio, el whist –un juego de naipes– ofrece un proceso de pensamiento del más alto orden. Aquí el éxito depende de considerar todas las posibilidades que puedan surgir a partir del análisis de la información ofrecida por los naipes según van apareciendo en la mesa. Pero puesto que estas a menudo no son tan obvias como, por ejemplo, las combinaciones en un juego de ajedrez, el whist requiere una capacidad de observación especial, sobre todo en relación con el lenguaje corporal del adversario.

Se puede decir casi con certeza que las personas inteligentes poseen siempre mucha fantasía y las que tienen una verdadera imaginación son siempre analistas.

La capacidad de análisis debe distinguirse de la sabiduría. Su diferencia es incluso mayor que la que existe entre la mera fantasía y la verdadera imaginación. Con frecuencia, las personas inteligentes disponen de mucha fantasía, pero a menudo se les dificulta el análisis. Por otro lado, las personas dotadas con verdadera imaginación desarrollan la habilidad necesaria para ser buenos analistas.

Un conocido casual en París

En una librería de París, el narrador conoce por casualidad a C. August Dupin, un joven caballero de buena familia. Sin embargo, Dupin ha empobrecido y su única pasión son los libros; resulta ser muy culto y de mente extremadamente viva. Después de varias conversaciones estimulantes, se instalan juntos en una casa pequeña en el distrito Faubourg Saint-Germain. El narrador acepta rápidamente las manías de Dupin, cierra los postigos de las ventanas durante el día y se queda en la casa a la luz de las velas. Los dos salen a pasear solo por la noche y disfrutan fascinados del juego de luces artificiales y sombras de la ciudad. No reciben visitas, sino que viven conscientemente en total aislamiento. Poco a poco, Dupin muestra una capacidad intelectual analítica extraordinaria. Puede, sin más, adivinar las intenciones de muchas personas.

Un capricho de mi amigo –porque ¿qué otro nombre podría darle?– era que amaba la noche por sí misma.

Durante uno de sus paseos nocturnos, cerca del Palais Royal, después de un rato de silencio, Dupin sorprende a su amigo con un comentario que corresponde exactamente a lo que este está pensando. Resulta que estaba pensando en cierto actor que, debido a su corta estatura, es considerado inadecuado para ciertos papeles trágicos. Dupin explica cómo pudo adivinar los pensamientos de su amigo: al girar hacia la calle por la que ahora están caminando, el narrador tuvo que esquivar a un comerciante de frutas que transportaba una carga y pisó sobre adoquines sueltos. Dupin notó que su amigo seguía pensando en los adoquines, porque mantuvo la mirada baja y, después de un rato, murmuró el término técnico “estereotomía”. De conversaciones anteriores, Dupin sabía que esta palabra provocaría una cadena de asociaciones que, a través de la antigua teoría atómica, llevaría a la nebulosa de Orión. Además, los dos habían hablado anteriormente de un dicho en latín que se refiere al nombre de Orión y ese dicho se había aplicado de nuevo al nombre del actor sobre el cual recientemente habían leído una crítica desfavorable en el periódico. Por último, Dupin observó cómo su amigo se erguía para alejarse de la típica postura encorvada de ese actor; por eso, estaba seguro de que su compañero sencillamente estaba pensado en el actor.

El doble asesinato en la calle Morgue

Unos días más tarde, ambos se enteran por el periódico de un cruel crimen en la calle Morgue, en el centro de París. Su descubrimiento se describe minuciosamente: hacia las tres de la mañana, despertados por alaridos de terror, los residentes y dos gendarmes forzaron la puerta de una casa en cuyo cuarto piso vivían madame L’Espanaye y su hija Camille. Mientras subían la escalera, la gente seguía oyendo voces que discutían y después cesaron. La habitación de atrás de la vivienda, cuya entrada también tuvieron que forzar, se encontraba totalmente devastada. En el suelo se encontraban desperdigados diversos objetos de valor, entre estos, cuatro mil francos en oro, además de una navaja de afeitar, así como cabellos humanos arrancados del cuero cabelludo y empapados en sangre. El cadáver de la hija estaba metido boca abajo en la estrecha abertura de la chimenea; su rostro estaba arañado, marcas oscuras en el cuello indicaban estrangulamiento. El cadáver de la madre estaba en el patio. La cabeza estaba casi desprendida del tronco, su rostro estaba desfigurado hasta resultar casi irreconocible.

Los testimonios

Al día siguiente, el periódico informó sobre el interrogatorio de los testigos del entorno de las víctimas y del vecindario. La lavandera Pauline Dubourg declaró que solo el cuarto piso de la casa estaba habitado, que las damas eran acomodadas y amables, llevaban una vida retirada y no tenían sirvientes. El vendedor de tabaco Peter Moreau confirmó, en particular, la declaración sobre la vida retirada. El gendarme Isidor Muset informó sobre la apertura de la puerta y sobre los alaridos que habían oído en la escalera de la casa. Una persona hablaba en francés, la otra al parecer hablaba en español. En cambio, el platero Henri Duval, que también estaba en la escalera, atribuía la voz extranjera a un italiano. El transeúnte casual Odenheimer describió la voz que hablaba en francés como temerosa y enojada a la vez. Él y otros testigos escucharon las palabras “sacré” (sagrado), “diable” (diablo) y “mon Dieu” (Dios mío). El banquero Jules Mignaud declaró que madame L’Espanay era adinerada y que tres días antes había retirado cuatro mil francos en oro. Su asistente Adolphe Lebon dijo que él había entregado el dinero como es debido. Nadie lo siguió. El sastre William Bird, un inglés que vive en el vecindario y uno de los primeros en llegar a la escalera, sostuvo que la voz extranjera hablaba en alemán y dijo que oyó adentro ruidos de pelea y de algo que que era arrastrado. La mayoría de los testigos confirmaron que la puerta de la habitación de atrás estaba cerrada por dentro.

Con una leve risa, solía jactarse de que para él la mayoría de las personas tenían como una ventana en el pecho y estaba listo a apoyar sus afirmaciones en el lugar con pruebas sorprendentes del exacto conocimiento que tenía de mi vida interior.

El empresario de pompas fúnebres Alfonzo Garcio, un español, que también vive en la calle Morgue, sostuvo que la voz estridente hablaba en inglés, pero él no entiende el inglés. El italiano que también subió las escaleras, Konditor Montani, opinó que era ruso, pero nunca ha hablado con un ruso. El médico al que mandaron llamar, Paul Dumas, llevó a cabo un examen forense la noche de los asesinatos. La laringe de Camille estaba totalmente presionada, en la boca del estómago había una enorme contusión, tal vez producida por una rodilla. Camille había sido, pues, estrangulada. Su madre había sufrido numerosas fracturas, todo su cuerpo estaba desfigurado y maltratado, probablemente por golpes propinados con un pesado garrote, el cuello había sido cortado con la navaja de afeitar. Al día siguiente de los asesinatos, la escena del crimen fue revisada minuciosamente, sin nuevos hallazgos. No se encontraron rastros que pudieran explicar la intrusión o la fuga del autor del delito.

Las pesquisas de Dupin

Dupin y el narrador siguen las noticias con gran interés. Pero cuando el periódico informa que Lebon, el portador de los cuatro mil francos en oro, es detenido, Dupin se manifiesta. Alberga la fuerte sospecha de que esto fue precipitado y razona sobre los planteamientos metodológicos de la supuestamente inteligente policía de París. Critica que es muy fácil correr el riesgo de enredarse en trivialidades y perder por ello la visión general.

No tiene otro método, excepto el del momento.

Dupin obtiene un permiso del prefecto de la policía y comienza su propia investigación en la escena del crimen de la calle Morgue. La casa todavía está rodeada de mirones. Dupin, acompañado por el narrador, observa primero con gran atención desde un callejón la parte trasera de la casa y la zona circundante. A continuación, examina la habitación devastada que se ha dejado inalterada. Para el amigo de Dupin, no hay nuevos indicios. En el camino de regreso, Dupin hace un alto para visitar las oficinas del periódico parisino Le Monde.

Las reflexiones de Dupin

Dupin no vuelve a hablar de los asesinatos hasta el día siguiente a mediodía. Primero señala que los informes de los periódicos no han abordado el insólito horror del crimen. Tampoco sorprende a nadie que los testigos que estaban en la escalera en el momento en cuestión hubieran oído el intercambio de palabras. No se había encontrado a nadie en la habitación y, debido a la gente, nadie habría podido escapar por las escaleras sin que lo vieran. Dupin cree que lo insólito del caso debe proporcionar los indicios decisivos para su solución, en lugar de que –como en la policía– paralice el pensamiento. Además, aun no se habían dado cuenta de que todos los testigos estaban de acuerdo en que una de las voces pertenecía a un francés.

La verdad no se encuentra en la profundidad de los valles donde la buscamos, sino en las cumbres de las montañas donde la encontramos.

Dupin pone especial atención a las posibles vías de escape del delincuente. En su propia inspección, averiguó que no había salidas secretas y que tampoco era posible escapar por las angostas chimeneas. Así que solo quedan las dos ventanas, aunque estaban cerradas y bloqueadas desde el interior. Pero guiado por sus reflexiones previas, Dupin las examinó escrupulosamente y encontró que uno de los pestillos estaba roto sin que fuera visible a primera vista. Además, en la parte posterior de la casa, Dupin notó que se podía subir por el pararrayos e impulsarse para llegar directamente a la ventana.

En cuanto a estos asesinatos, procedamos primero a examinar personalmente el asunto antes de juzgarlo. Prometo que será divertido.

También las condiciones de la habitación le dieron mucho que pensar a Dupin. La habitación estaba devastada y parecía saqueada, pero no se habían robado nada, al menos no los objetos más valiosos. Por tanto, se descartan los motivos que la policía asume habitualmente. Dupin dice incluso que no hay ningún motivo en absoluto. El maltrato y la muerte de las dos víctimas –la estrangulación de Camille, su escondite en la chimenea, el cabello arrancado y la condición del cadáver de madame L’Espanaye– sugieren una fuerza sobrehumana y brutalidad animal.

Dupin no solo examinó la casa, sino el vecindario entero, con una atención minuciosa cuyo propósito no era obvio para mí.

Dupin encuentra en el cuerpo de madame L’Espanaye un mechón de pelo que no es humano ytraza una impresión de las contusiones en el cuello de Camille que muestran que ninguna mano humana pudo haber presionado así. Al compararlo con las ilustraciones de una enciclopedia, concluye que el crimen debe haber sido obra de un orangután.

Sin embargo, creo que precisamente esta desviación de lo ordinario es lo que nos puede dar una pista de lo que debió suceder para llegar al fondo de la verdad.

Mientras Dupin le expresa todo esto a su amigo, aguarda a un visitante, del que espera obtener más información. Dupin publicó un anuncio en periódico Le Monde, en el que ofrecía devolver un orangután supuestamente capturado a su legítimo dueño.

El marinero y el orangután

Como sospecha Dupin, el visitante que llega poco después resulta ser un marinero. Dupin pretende estar en posesión del animal. Cuando el marinero ofrece una pequeña recompensa por el hallazgo, Dupin le exige una confesión respecto a los acontecimientos de la noche del asesinato. Después de la sorpresa inicial, el marinero relata lo que sucedió con el mono:

Cuando el marinero se asomó a la habitación, la bestia gigantesca tenía agarrada a madame L’Espanaye por el cabello suelto y agitaba la navaja frente a su rostro, imitando los movimientos de un barbero.

El animal había sido capturado por un camarada en Borneo. Después de que el camarada murió sorpresivamente, el marinero se hizo cargo del orangután. Se las arregló para traer el mono a París e intentar venderlo al jardín botánico. Un día, el marinero sorprendió al mono mientras trataba de afeitarse, imitando a su amo. En ese momento de mutuo terror, el animal huyó con la navaja en la mano. El marinero lo siguió. A altas horas de la noche, en la calle Morgue, había luz en la casa de las L’Espanaye. El orangután trepó por el pararrayos y, con ayuda del postigo de la ventana, se metió directamente en la habitación de las dos mujeres. El marinero ciertamente pudo subir por el pararrayos, pero desde allí solo pudo observar los acontecimientos a través de la ventana. Se convirtió así en testigo horrorizado de la matanza que perpetró el animal. Solo cuando vio a su amo, el animal se sintió culpable, por así decirlo, devastó la habitación y eliminó los cadáveres a través de la chimenea y la ventana. El marinero huyó entonces de la escena y pronunció las palabras que había escuchado la gente que subía por las escaleras, junto con los gritos de la bestia, que huía.

Cada una [de las historias de detectives de Poe] es una raíz a partir de la cual se ha desarrollado toda una literatura… ¿Dónde estaba la historia de detectives hasta que Poe le inyectara un aire de vida? ( – Sir Arthur Conan Doyle)

Más tarde, el marinero atrapa al animal y lo vende como estaba planeado. Lebón, el que transportó el dinero, es liberado de inmediato después del discurso de Dupin en la prefectura de la policía.

 

 

Acerca del texto

Estructura y estilo

Los crímenes de la calle Morgue es un relato corto. El texto es introducido por consideraciones teóricas del autor sobre las diversas formas de la mente analítica. La trama se desarrolla en una secuencia cronológica de escenas individuales claramente estructuradas, similares a las de una obra de teatro. El suspenso se crea porque, al principio, se oculta información importante al lector. Después del descubrimiento del crimen, la narración se centra en los indicios y su interpretación. El narrador en primera persona es completamente impersonal, como un reportero. La descripción de la escena del crimen y la reproducción de los testimonios en discurso indirecto contribuyen al estilo crucial deliberadamente objetivo y casi distante.

Planteamientos de interpretación

  • El intento de Poe por realizar el análisis gira en torno a conceptos tales como atención, capacidad de observación, capacidad de cálculo, talento para combinar o poder de imaginación, que él trata de diferenciar. El relato que sigue debería aclarar a qué se refiere con eso. La detallada deducción basada en los indicios de Dupin acerca de los pensamientos de su amigo durante el paseo por el Palais Royal es un ejemplo clásico de la teoría del pensamiento analítico de Poe.
  • Dupin se presenta como la perfecta encarnación de la capacidad analítica. Su intelecto está totalmente en primer plano, pues otras características personales apenas se mencionan y las emociones no desempeñan ningún papel. Por tanto, se establece como modelo, el modelo del detective, y no se desarrolla como personaje. Esto se convierte en una característica de los investigadores y comisarios posteriores y de todo el género de la literatura policiaca.
  • Asimismo llama la atención el único capricho de Dupin: su vida en la oscuridad. Vive detrás de persianas cerradas, sale solo por las noches, rehúye cualquier contacto social y refuerza el ensueño con velas perfumadas. Dupin y el narrador se encuentran en un mundo diferente. Este aislamiento fomenta la absoluta concentración en el caso, que es importante para Poe.
  • A pesar de su aparente relación con la realidad, la narración se desarrolla en un mundo sumamente ficticio, casi artificial, con espacios independientes tanto en la calle Morgue como en el distrito Faubourg Saint-Germain, un mundo en el que incluso la historia totalmente improbable del orangután resulta creíble. En una narración mejor relacionada con el mundo real, esta historia probablemente no sería plausible.
  • El amigo de Dupin, el narrador en primera persona, permanece totalmente vago, anulado. Actúa simplemente como transmisor de los acontecimientos y de los pensamientos de Dupin. A través de su propia mediocridad intelectual, la brillantez de Dupin se vuelve aún más nítida. La constelación de investigador y asistente típica del thriller ya está predeterminada aquí.
  • Todo el relato es también un intento de descifrar información ambigua o incompleta y, por tanto, un intento de hermenéutica.

Antecedentes históricos

Estados Unidos en 1840

En 1840 Estados Unidos todavía era una nación joven. Gran Bretaña reconoció la declaración de independencia de 1776 hasta después de la Guerra de Independencia de 1783. La constitución federal entró en vigor en 1787 y, en 1789, George Washington se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos. Para 1840 Estados Unidos –formado inicialmente solo por las colonias inglesas relativamente pequeñas de la costa este– se había expandido más allá del Misisipi a varias extensiones territoriales importantes. En 1840 todo el suroeste, desde Texas hasta California, todavía formaba parte de México, como el heredero del imperio español. Solo después de 1820 comenzó la construcción de una infraestructura de transporte y el asentamiento de agricultores al oeste de los Apalaches. La construcción de un canal entre el lago Erie y el río Hudson abrió el interior del noroeste hacia los Grandes Lagos y posibilitó el ascenso de Nueva York. La construcción del ferrocarril comenzó en 1826 y promovió la Revolución Industrial en Estados Unidos. No fue sino hasta 1850 cuando se construyó una red ferroviaria entre el Misisipi y la costa este.

En 1837 Estados Unidos se vio sacudido por una crisis económica que estuvo precedida por años de auge con inversiones masivas en tierras (a expensas de los pueblos nativos) y en infraestructura de transporte, especialmente de ferrocarril. Este auge llevó a una burbuja especulativa que estalló en 1837, cuando los bancos dejaron de cambiar papel moneda por metales preciosos. Los precios inmobiliarios cayeron y sobrevinieron quiebras bancarias y un endeudamiento nacional drástico. La crisis crediticia golpeó a toda la economía durante años. La situación mejoró solo después de 1842.

Entre 1823 y 1841 aparecieron las cinco novelas de la serie conocida como The Leatherstocking Tales de James Fenimore Cooper. Cooper y Washington Irving se encuentran entre los primeros autores estadounidenses que también fueron conocidos en Europa. Poe tacha a la literatura estadounidense contemporánea de provinciana. Sin embargo, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville ya estaban escribiendo sus obras innovadoras. En 1840 destaca el espiritualista de la naturaleza Ralph Waldo Emerson, y en 1845 su adepto, el inconformista Henry David Thoreau, se mudó a una cabaña en el estanque Walden con dinero que le prestó Emerson. Más tarde, plasmó ese periodo de su vida en su obra Walden.

Origen

Edgar Allan Poe se inspiró para su relato en un informe periodístico sobre el caso de un asesinato no resuelto. El relato de Poe se publicó en 1841 en la Graham’s Magazine de Filadelfia. Las revistas como la Graham’s Magazine eran menos revistas literarias que las precursoras de las revistas actuales. Contenían todo tipo de noticias sociales, acontecimientos actuales, mucho sobre las tendencias de la moda y el ambiente cultural, reseñas y también textos narrativos. La revista Graham’s Magazine era respetada, se elogiaban sus ilustraciones y su circulación era alta. Nathaniel Hawthorne y James Fenimore Cooper colaboraron ocasionalmente en esa revista.

En esos días, el propio Poe fue editor de Graham’s Magazine, donde principalmente publicaba reseñas breves. Como tenía un asistente que le resolvía una gran parte de la correspondencia, tenía mucho tiempo para escribir sus propios textos. En el manuscrito que se ha conservado de Los crímenes de la calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue) se puede ver que originalmente tenía el título de “The Murders in the Rue Trianon Basse” al que se le eliminó “Trianon Basse” y se reemplazó por “Morgue”, que significa depósito de cadáveres. Por tanto, el título original en inglés, debido a la aliteración de “Murders” y “Morgue” tiene un sonido a la vez aterrador y hermoso.

Historia de la influencia de la obra

Los crímenes de la calle Morgue tuvo una gran influencia en la historia de la literatura. August Dupin apareció en otros dos relatos de Poe, El misterio de Marie Rogêt (1842) y La carta robada (1844). El sucesor literario más famoso de Dupin es, sin duda, el personaje de Sherlock Holmes de sir Arthur Conan Doyle. A él también lo apoya un asistente mucho menos brillante. Los siguientes detectives aficionados famosos con un ingenio parecido al de Dupin son Miss Marple y Hércules Poirot de Agatha Christie. Estos detectives también tienen particularidades que son fácilmente reconocibles y por las cuales se definen como modelos. Muchos detectives y comisarios modernos se basan en estos tres famosos personajes de detectives. Los crímenes de la calle Morgue se ha filmado en repetidas ocasiones o se ha dramatizado como obra radiofónica.

Sobre el autor

Edgar Allan Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston. Cuando tenía dos años, murió su madre; su padre ya había muerto antes. Debido a su orfandad, lo recoge la familia del vendedor de tabaco escocés John Allan, de Richmond, Virginia. Aunque a menudo había disputas entre Poe y su padre adoptivo, adoptó el apellido Allan como su segundo nombre, en agradecimiento. Después de su educación escolar en Escocia, Inglaterra y Richmond, Poe se matriculó en la Universidad de Virginia en 1826, pero el mismo año abandonó los estudios. Por una disputa con su padre adoptivo, Poe dejó la casa de los Allan sin un centavo y se mudó a Boston. Allí realizó sus primeros intentos literarios. Vivía en Baltimore con su tía María Clemm. Las continuas asignaciones de Allan hicieron posible que Poe asistiera a la academia militar de Westpoint, de donde lo expulsaron en marzo de 1831 por mala conducta. Poe escribía poesía e intentaba narrar historias breves en prosa que publicaba principalmente en periódicos. De 1835 a 1837 trabajó como editor del Southern Literary Messenger y adquirió fama de crítico estricto. Poe era conocido por sus obras principalmente de misterio, pero apenas podía vivir de sus escritos y pasó por diferentes ciudades y distintos periódicos. Es considerado el inventor de la historia policiaca y un autor importante de la literatura fantástica. Entre sus relatos más famosos se encuentran La caída de la casa Usher (1839), Los crímenes de la calle Morgue (1841) y El pozo y el péndulo (1842). En 1845 su poema El cuervo logró un éxito sorprendente. A partir de entonces, Poe fue invitado a diversas ponencias y conferencias. A la muerte de su joven esposa Virginia Clemm en 1847, con quien se casó en 1836, la salud de Poe también se deterioró. Su consumo de alcohol y drogas hizo el resto. Poe murió el 7 de octubre de 1849 en Baltimore, después de pasar varios días en estado de confusión en el hospital. La causa de la muerte no se ha aclarado hasta la fecha. Las suposiciones más comunes son envenenamiento por alcohol, por haber contraído rabia o por un crimen.


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